La Reserva Federal de Estados Unidos volvió a subir las tasas de interés, por primera vez desde julio de 2023, en una decisión que refleja la preocupación del banco central por una inflación que continúa por encima de su objetivo del 2%.
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) aprobó por unanimidad un aumento de 0.25 puntos porcentuales, llevando la tasa de referencia a un rango de 3.75% a 4%.
La decisión puede traducirse en mayores costos de financiamiento para consumidores y empresas, particularmente en préstamos y otras formas de crédito.
La decisión llega después de que el gobierno federal reportara que los precios al consumidor aumentaron 0.4% en agostoy acumularon un incremento de 3.4% durante los últimos 12 meses.
Uno de los principales factores fue el costo de la energía. El precio de la gasolina aumentó 3.9% en agosto, mientras que el índice general de energía subió 2.1% durante el mes. En términos interanuales, la energía acumuló un aumento de 16.3% y la gasolina de 27.4%.
La Reserva Federal reconoció que la inflación continúa elevada, aunque señaló que la actividad económica sigue creciendo a un ritmo sólido, con un gasto interno resistente, fuerte crecimiento de la productividad y una inversión de capital robusta.
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, defendió el aumento y sostuvo que la inflación continúa siendo demasiado alta.
Warsh también destacó que la Fed no puede controlar directamente el precio del petróleo, la gasolina o los alimentos, pero sí puede intentar evitar que los aumentos de precios se extiendan al resto de la economía.
La decisión del miércoles fue tomada por los 12 integrantes con derecho a voto del FOMC, que respaldaron el incremento.
Las nuevas proyecciones de la Fed también apuntan a que algunos funcionarios esperan otro aumento de las tasas antes de que termine 2026.
El anuncio también provocó una reacción del presidente Donald Trump, quien ha pedido públicamente que las tasas sean reducidas.
Después de la decisión, Trump escribió en Truth Social que las tasas estadounidenses deberían estar en 1% o menos y pidió que fueran reducidas rápidamente. Reuters reportó que el mandatario mantuvo su desacuerdo con la decisión, aunque también expresó confianza en Warsh, a quien él mismo nombró para dirigir la Reserva Federal.
Warsh, por su parte, señaló que la Reserva Federal debe mantenerse dentro de sus competencias y preservar su independencia al tomar decisiones de política monetaria.
El aumento de la tasa de referencia no significa que todos los préstamos subirán automáticamente en la misma proporción. Sin embargo, las tasas de interés de algunos productos financieros pueden verse afectadas, especialmente aquellas vinculadas a tasas variables.
Para los consumidores, esto puede significar mayores costos de financiamiento en determinados préstamos y tarjetas de crédito. Al mismo tiempo, tasas más altas pueden favorecer los rendimientos de algunos productos de ahorro.
La decisión de la Fed llega en un momento particularmente complejo para la economía estadounidense: los precios continúan aumentando por encima de la meta del banco central, mientras los costos de la energía siguen siendo afectados por la situación geopolítica y el precio del petróleo.
Por ahora, la Fed deja claro cuál es su prioridad: llevar nuevamente la inflación hacia el 2%, aun cuando eso implique mantener el costo del dinero más elevado.


