WASHINGTON, D.C. — A pocos días de que entre en vigor la terminación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para El Salvador, hijos e hijas de beneficiarios del programa llegaron esta semana a Washington, D.C., para pedir al Congreso una solución que permita proteger a sus padres y evitar la separación de sus familias.
La administración federal ha establecido que la designación de TPS para El Salvador y los beneficios relacionados con este programa terminarán el 9 de septiembre de 2026. USCIS confirmó nuevamente esta decisión en una actualización publicada el 3 de septiembre.
Frente al Capitolio, jóvenes que han crecido en Estados Unidos compartieron sus historias y explicaron el impacto que la decisión puede tener en sus familias.
Para muchos de ellos, sus padres llevan décadas viviendo y trabajando en Estados Unidos. Algunos hijos han pasado prácticamente toda su vida en este país bajo la protección migratoria de sus padres.
Ante la proximidad del 9 de septiembre, los participantes hicieron un llamado a los miembros del Congreso para que actúen en favor de las familias salvadoreñas y respalden una solución legislativa.
Entre sus principales demandas está la protección del TPS para El Salvador y el avance de la Ley de Sueño y Promesa (Dream and Promise Act), una propuesta que busca establecer un camino hacia la residencia permanente para determinados beneficiarios de programas como TPS y DACA.
El reclamo de estas familias va más allá de una fecha migratoria. Los jóvenes aseguran que sus padres han construido sus vidas en Estados Unidos durante décadas y que una eventual pérdida de protección migratoria podría poner en riesgo la estabilidad de familias enteras.
El TPS para El Salvador ha protegido durante años a una comunidad que lleva décadas establecida en Estados Unidos.
La extensión más reciente mantuvo la designación hasta el 9 de septiembre de 2026, pero el gobierno federal decidió posteriormente poner fin al programa.
Ahora, mientras se acerca la fecha de terminación, los hijos de los beneficiarios buscan que el Congreso encuentre una alternativa que les permita permanecer juntos.
Para estas familias, el mensaje es claro: 25 años pueden ser considerados “temporales” bajo un programa migratorio, pero para quienes han construido aquí sus hogares, representan prácticamente toda una vida.


