Los venezolanos que tienen solicitudes de asilo pendientes en Estados Unidos podrían enfrentar un análisis más complejo de sus casos después de una nueva decisión de la Junta de Apelaciones de Inmigración (BIA).
La junta determinó que la salida de Nicolás Maduro del poder y el posterior cambio de autoridad en Venezuela representan una modificación importante de las condiciones del país, por lo que los jueces de inmigración deberán considerar ese nuevo escenario cuando analicen el temor de persecución futura de los solicitantes.
La decisión fue emitida el 4 de septiembre de 2026 en el caso Matter of A-E-V-M- y surgió a partir de la apelación de un caso de una ciudadana venezolana que había obtenido asilo.
La mujer había argumentado que enfrentaría persecución si regresaba a Venezuela debido a su posición política y a su oposición al gobierno de Maduro.
El juez de inmigración había considerado que existía un temor fundado de persecución. Sin embargo, la Junta de Apelaciones concluyó que el tribunal no había analizado suficientemente cómo el cambio político en Venezuela podría afectar el riesgo específico que enfrenta la solicitante.
Por esa razón, devolvió el caso al juez de inmigración para que sea evaluado nuevamente.
La resolución no elimina el derecho de los venezolanos a solicitar asilo ni significa que todas las solicitudes serán rechazadas.
Lo que cambia es uno de los elementos que deberán analizar los jueces.
Cuando el argumento principal de una persona es que fue perseguida o teme ser perseguida por su oposición a Maduro, el juez tendrá que determinar si ese peligro continúa existiendo después del cambio de gobierno.
La propia BIA reconoce que un cambio de liderazgo no necesariamente elimina un temor fundado de persecución. También señala que las instituciones, fuerzas de seguridad u otros actores vinculados al antiguo gobierno que continúen teniendo influencia pueden ser relevantes para determinar si el peligro persiste.
Es decir, cada caso tendrá que analizarse de manera individual.
La junta considera que la salida de Maduro no puede tratarse simplemente como otro acontecimiento dentro de la situación política venezolana.
Para los jueces de inmigración, se trata de un cambio de condiciones que puede tener consecuencias sobre las solicitudes de asilo basadas específicamente en la oposición al antiguo mandatario.
La resolución también toma en consideración la relación que actualmente existe entre Estados Unidos y el gobierno interino venezolano, así como las conversaciones relacionadas con una eventual transición política y elecciones en Venezuela.
El fallo llega en medio de una profunda transformación política y económica en Venezuela.
Al mismo tiempo que Washington y Caracas avanzan en acuerdos sobre energía y recuperación de infraestructura, persisten graves problemas económicos y sociales en el país.
Venezuela también continúa recuperándose de los terremotos de junio. Reportes recientes han situado en más de 6,000 el número de personas fallecidas por los dos grandes sismos que golpearon al país.
Para los venezolanos que tienen un proceso migratorio pendiente en Estados Unidos, el impacto de la nueva decisión dependerá principalmente de las circunstancias particulares de cada caso.
La pregunta que ahora deberán responder los jueces no será solamente qué ocurrió con el solicitante durante el gobierno de Maduro, sino también si esa persona continúa enfrentando un riesgo real de persecución bajo las nuevas condiciones políticas de Venezuela.


