Las detenciones de inmigrantes por parte de ICE continúan aumentando en Estados Unidos, pero la manera en que se realizan algunos de estos operativos también estaría cambiando.
En lugar de depender únicamente de grandes redadas visibles, con numerosos agentes y una fuerte presencia en las calles, autoridades y expertos en inmigración han identificado un patrón de arrestos más rápidos y discretos, algunos de los cuales podrían concretarse en cuestión de minutos.
A esta práctica algunos especialistas la han denominado “la regla de los 90 segundos”, aunque es importante aclarar que no se trata de una regla oficial publicada por ICE o por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
La expresión se utiliza para describir la rapidez con la que algunos agentes estarían intentando completar una detención una vez que localizan a una persona.
Expertos de N+Univision, entre ellos Jorge Cancino y Armando Olmedo, han señalado que las detenciones rápidas podrían tener una consecuencia evidente: reducir el tiempo que otras personas tienen para observar lo ocurrido, intervenir, llamar a familiares, contactar abogados o documentar el operativo.
Olmedo explicó que, en un periodo cercano a los 90 segundos, un agente tendría que establecer contacto con la persona, hacer preguntas, confirmar información, realizar el arresto y trasladarla.
Cancino, por su parte, señaló que un periodo tan corto plantea interrogantes sobre cuánto tiempo tiene el agente para conocer las circunstancias particulares de la persona antes de detenerla.
La rapidez, por sí sola, no determina si un arresto es legal o ilegal. Sin embargo, sí abre preguntas sobre cómo se verifica la identidad, la situación migratoria y las circunstancias individuales de cada persona durante una intervención que puede desarrollarse en muy poco tiempo.
DHS no ha confirmado que exista una instrucción conocida como “regla de los 90 segundos”.
Consultado sobre posibles tácticas de este tipo, un portavoz del departamento dijo que DHS no divulga ni comenta sobre operaciones, estrategias o tácticas policiales.
Mientras se habla de operativos más discretos, las estadísticas muestran que el número de arrestos continúa creciendo.
Los datos difundidos por DHS indican que ICE realizó 50,925 arrestos durante agosto de 2026, por encima de los 50,208 registrados en julio.
Esto representa otro aumento mensual y mantiene las detenciones en niveles históricamente elevados durante la actual ofensiva migratoria.
El aumento también ayuda a explicar por qué la atención ya no está únicamente puesta en las grandes redadas que generan imágenes y titulares.
Una parte de las operaciones puede ocurrir en escenarios mucho menos visibles: durante una parada de tránsito, cerca de un lugar de trabajo, en un aeropuerto, después de una cita o en otros lugares donde los agentes ya tienen información sobre una persona específica.
Otro punto que ha generado confusión entre las comunidades inmigrantes es la versión de que ICE habría recibido instrucciones para concentrar sus arrestos exclusivamente en personas con antecedentes criminales.
Reportes periodísticos señalaron que algunas oficinas habrían recibido instrucciones verbales para priorizar determinados casos.
Sin embargo, DHS ha negado que exista una política que impida arrestar a inmigrantes que no tengan antecedentes penales.
La posición pública del gobierno federal es que las personas consideradas una amenaza para la seguridad pública tienen prioridad, pero que una persona que se encuentra en Estados Unidos sin estatus migratorio también puede ser detenida.
Esto significa que no tener antecedentes criminales no representa una garantía de que una persona quede fuera de las operaciones de ICE.
La propia información oficial y los datos analizados por distintos medios muestran que las detenciones no se limitan exclusivamente a personas condenadas por delitos.
DHS también ha señalado que los aeropuertos forman parte de sus esfuerzos actuales de control migratorio.
La agencia sostiene que busca impedir que personas que se encuentran en el país sin autorización puedan utilizar vuelos comerciales, salvo cuando se trate de una salida voluntaria del territorio estadounidense.
Al mismo tiempo, ICE continúa ampliando la colaboración con agencias estatales y locales mediante acuerdos conocidos como 287(g).
Esto agrega otro elemento importante para las comunidades inmigrantes: una interacción inicialmente relacionada con una autoridad local puede terminar teniendo consecuencias migratorias dependiendo de los acuerdos y procedimientos existentes en esa jurisdicción.
DHS también ha confirmado un aumento de operaciones en las denominadas ciudades santuario.
El argumento del gobierno federal es que estos lugares deben ser objeto de una mayor presencia de ICE para localizar a inmigrantes indocumentados, particularmente a quienes tienen antecedentes criminales.
La administración ha utilizado además un lenguaje particularmente fuerte al describir a algunos de los objetivos de estas operaciones, mencionando delitos graves y pertenencia a pandillas.
Esas afirmaciones corresponden a la posición oficial de DHS y deben distinguirse de los datos generales sobre todas las personas detenidas por ICE.
El cambio que describen los expertos no necesariamente significa que ICE esté realizando menos operativos.
Los datos disponibles apuntan en la dirección contraria: las detenciones siguen aumentando.
Lo que podría estar cambiando es la forma de ejecutarlas.
Operativos más pequeños, información previa sobre determinados individuos, colaboración con autoridades locales y arrestos rápidos pueden permitir que una operación tenga menos exposición pública que una redada masiva.
Para las comunidades inmigrantes, esto significa que la ausencia de grandes despliegues de agentes en un vecindario no necesariamente significa que haya menos actividad migratoria.
También deja preguntas que todavía requieren respuestas:
¿Cuántas detenciones se están realizando mediante este tipo de operativos rápidos? ¿Qué protocolos utilizan los agentes para verificar la información antes de esposar a una persona? ¿Cuánto tiempo tiene una persona para explicar su situación? ¿Y cuántos de estos arrestos terminan siendo revisados posteriormente por abogados o jueces de inmigración?
Mientras septiembre llega a su cierre y las cifras de ICE continúan en niveles elevados, la aplicación de las leyes migratorias entra en una etapa en la que la cantidad de arrestos y la manera en que se realizan son dos asuntos que deben analizarse por separado.
Para las comunidades inmigrantes, la realidad es que una detención ya no necesariamente necesita una gran redada para ocurrir.
Puede suceder rápidamente, en un lugar cotidiano y con muy pocas personas alrededor para darse cuenta de lo que ocurrió.


