La carrera por la gobernación de Tennessee avanza hacia las elecciones de noviembre sin que, por ahora, esté previsto un debate entre las dos principales candidatas.
La senadora republicana Marsha Blackburn confirmó que no participará en la serie de debates propuesta por la candidata demócrata Jerri Green, quien busca llevar la contienda a distintas ciudades del estado antes de la elección.
Green había propuesto cuatro encuentros: Brentwood, Nashville, Memphis y Knoxville, con fechas entre finales de septiembre y mediados de octubre. También ofreció buscar otros horarios y lugares si las fechas originales no se ajustaban a la agenda de Blackburn.
La respuesta de Blackburn fue no participar.
En declaraciones a WSMV, la senadora justificó su decisión cuestionando las posiciones políticas de Green y calificándola de socialista.
Green ha rechazado esa caracterización y sostiene que los votantes tienen derecho a escuchar directamente a quienes buscan ocupar la oficina del gobernador.
La ausencia de debates no es un asunto nuevo en esta campaña.
Durante las primarias republicanas, Blackburn tampoco participó en un debate formal con sus principales contendientes, Monty Fritts y John Rose.
En ese momento, Blackburn defendió que había participado en distintos foros donde los candidatos podían ser escuchados. Sin embargo, las campañas de sus rivales cuestionaron esa afirmación y señalaron que los tres candidatos no habían compartido un foro público desde que Blackburn inició su campaña.
Con la primaria ya superada, la discusión vuelve a aparecer, pero ahora frente a los votantes de todo Tennessee.
La propuesta demócrata contempla un debate en Memphis el 9 de octubre, además de encuentros en Brentwood, Nashville y Knoxville.
Green sostiene que los debates permitirían a los habitantes del estado comparar directamente las posiciones de quienes buscan convertirse en gobernador, sin depender únicamente de anuncios políticos, entrevistas individuales o actos organizados por cada campaña.
La candidata demócrata también recordó que ha realizado más de 170 reuniones públicas durante su campaña y ha utilizado esa experiencia para argumentar que los candidatos deben responder directamente a las preguntas de los ciudadanos.
La discusión no se limita a Blackburn y Green.
Candidatos independientes como Lauren Pinkston y Dave Hatley también han planteado la necesidad de realizar debates y han expresado disposición para participar bajo determinadas condiciones.
Esto abre otra pregunta para la campaña: si finalmente se organiza un debate, ¿debería limitarse a las dos candidatas de los principales partidos o incluir también a los candidatos independientes que aparecerán en la boleta?
Hasta ahora, no existe un acuerdo público que establezca un debate entre todos ellos.
Uno de los elementos que llama la atención en esta nueva etapa es el argumento utilizado para explicar la ausencia de debates.
Durante las primarias, Blackburn habló de la cantidad de foros y actividades realizadas en el estado y de la necesidad de administrar su tiempo de campaña.
Ahora, ante la propuesta de Green, su campaña ha centrado la explicación en las diferencias políticas con su rival.
Para los votantes, el resultado es el mismo: Blackburn y Green todavía no tienen programado un debate cara a cara.
La elección está programada para el 3 de noviembre, por lo que el calendario para cualquier eventual encuentro entre las candidatas comienza a reducirse.
Por ahora, la campaña de Green mantiene su invitación y Blackburn ha dejado claro que no tiene intención de aceptarla.


