La NAACP lanzó una campaña nacional que busca presionar a varios estados del sur del país a través del deporte universitario. El llamado está dirigido a atletas afroamericanos, familias, aficionados y exalumnos para que suspendan compromisos deportivos y retiren apoyo financiero a universidades públicas en estados señalados por cambios en los distritos electorales.
La organización sostiene que, tras recientes decisiones de la Corte Suprema, varios estados han tomado medidas que limitan la representación política y debilitan el voto de la comunidad afroamericana.
La campaña lleva por nombre “Fuera de los Límites” y se enfoca en ocho estados considerados prioritarios: Tennessee, Luisiana, Alabama, Florida, Misisipi, Carolina del Sur, Texas y Georgia. Todos forman parte del corazón deportivo de la Conferencia del Sureste, conocida como la SEC, una de las ligas universitarias más poderosas y rentables del país.
Según la NAACP, los principales programas deportivos universitarios en esos estados generan más de 100 millones de dólares anuales cada uno. En conjunto, producen miles de millones de dólares en ingresos relacionados con el deporte.
Uno de los puntos centrales de la campaña busca que los mejores prospectos de fútbol americano y baloncesto retrasen o reconsideren sus compromisos con universidades de la SEC hasta que se restablezcan mapas electorales que, según la organización, garanticen una representación afroamericana significativa.
WREG habló con el doctor Joseph Kyles, presidente de la Coalición Memphis Rainbow PUSH, quien reconoció el peso cultural y económico del deporte universitario en el sur de Estados Unidos.
“Es casi una religión, y lo sabemos bien. En Texas y Tennessee, la SEC es como una mini NFL. Cuando empiezas a modificar la manera en que las personas deciden a qué universidad ir, se envía un mensaje contundente a banqueros, directores atléticos y patrocinadores”, expresó Kyles.
El activista considera que la presión económica podría obligar a moderar los esfuerzos de redistribución electoral en esos estados.
“La gente no escucha tus lamentos, pero sí se da cuenta cuando dejas de invertir dinero. Que atletas de élite decidan ir a universidades del norte nos hace recordar la década de 1960”, agregó.
En un comunicado oficial, el presidente y director ejecutivo de la NAACP aseguró:
“La NAACP no permitirá que las mismas instituciones que dependen del talento atlético de los atletas negros para llenar sus estadios y sus cuentas bancarias permanezcan en silencio mientras sus estados privan a las comunidades negras de su voz”.
Kyles también señaló que, en la actualidad, los atletas universitarios tienen mayores oportunidades económicas gracias a los derechos de imagen y patrocinio personal.
“Ahora que estos atletas pueden ganar dinero dondequiera que vayan, quizá algunos consideren que la SEC no es necesariamente la mejor opción si quieren dejar un legado duradero”, dijo.
Howard Robertson, de R&R on Sports, afirmó que la iniciativa busca generar conciencia entre los jóvenes atletas sobre el impacto político y social de sus decisiones.
“Me parece fenomenal. Me encanta la conciencia que genera”, expresó Robertson.
Sin embargo, advirtió que cualquier impacto podría tomar tiempo.
“El reclutamiento universitario funciona por ciclos. Esto no ocurrirá de la noche a la mañana, pero el viaje de mil millas comienza con un solo paso”, señaló.
Además del boicot deportivo, la NAACP está pidiendo a aficionados y donantes que retiren apoyo económico a estas universidades y redirijan sus contribuciones hacia las HBCU, las Instituciones Históricamente Negras de Educación Superior.
El debate ya comenzó. Y en el sur del país, donde el fútbol universitario mueve multitudes, dinero y poder político, la presión apenas empieza.






