Memphis, Tennessee. — La discusión sobre el futuro de los centros de datos en Memphis quedó nuevamente abierta después de que el Ayuntamiento decidiera aplazar la votación de una propuesta que buscaba detener temporalmente nuevos desarrollos mientras se establecen reglas para este tipo de proyectos.
La decisión llegó después de una reunión que se extendió durante horas y que terminó marcada por la tensión entre algunos residentes y funcionarios municipales.
Pero más allá de los intercambios dentro del salón del Ayuntamiento, el debate plantea una pregunta que Memphis todavía no ha resuelto: ¿debe la ciudad continuar autorizando nuevos centros de datos mientras analiza el impacto que estos proyectos pueden tener sobre sus recursos y comunidades?
La propuesta impulsada por el concejal J.B. Smiley contemplaba una moratoria de 12 meses. Durante ese periodo, la ciudad tendría tiempo para estudiar y establecer posibles regulaciones relacionadas con el consumo de agua, la demanda de electricidad, la contaminación y la participación de las comunidades.
El Ayuntamiento, sin embargo, decidió tomar otro camino.
En lugar de votar la moratoria, los concejales aprobaron aplazar tres ordenanzas relacionadas con los centros de datos para continuar trabajando en ellas.
Para quienes acudieron a la reunión con la expectativa de que la suspensión fuera aprobada, la decisión fue vista como un nuevo retraso.
El crecimiento de los centros de datos ha colocado a Memphis frente a un debate que va más allá de la llegada de nuevas inversiones.
Los residentes que cuestionan estos proyectos están poniendo sobre la mesa asuntos relacionados con el agua, el consumo energético, la contaminación y las posibles consecuencias para las comunidades ubicadas cerca de estas instalaciones.
Keshaun Pearson sostuvo que la comunidad había llegado al Ayuntamiento esperando una moratoria de 12 meses precisamente para que esos temas pudieran ser estudiados.
“Necesitábamos justicia ahora”, afirmó Pearson. “Merecemos una moratoria para los centros de datos ahora”.
La inconformidad también fue expresada por otros asistentes.
Kevin Morales cuestionó que el Ayuntamiento decidiera posponer la decisión después de que las propuestas ya hubieran pasado por varias lecturas.
“Esto genera frustración e ira en la gente”, dijo.
Sara Guessoum, por su parte, consideró que la presencia de un salón lleno de residentes demostraba que existe una coalición amplia alrededor de la exigencia de una moratoria.
Smiley, quien ha promovido la moratoria, también criticó que el proceso continúe prolongándose.
El concejal señaló que la propuesta llevaba meses ante el Ayuntamiento y cuestionó que todavía existieran dudas suficientes para impedir una votación.
Pero Smiley también dejó claro que el siguiente paso no debería limitarse a redactar regulaciones desde las oficinas municipales.
“No podemos simplemente aprobar leyes sin consultar a la gente”, afirmó.
Su posición es que la ciudad debe hacer ambas cosas: escuchar a las comunidades y posteriormente establecer las reglas que determinarán cómo podrán desarrollarse estos proyectos en Memphis.
La frustración terminó trasladándose al propio salón del Ayuntamiento.
Después de que los concejales decidieran aplazar las ordenanzas, se produjeron gritos entre algunos asistentes y funcionarios.
La concejala Yolanda Cooper-Sutton protagonizó uno de los momentos más tensos de la reunión al intercambiar palabras con una persona del público.
El episodio fue una muestra del nivel de molestia que dejó la decisión, particularmente entre quienes habían acudido esperando que el Ayuntamiento actuara ese mismo día.
Por el momento, no existe una moratoria aprobada para nuevos centros de datos en Memphis.
Lo que sí existe es un proceso abierto para determinar qué reglas deberán cumplir estos proyectos y hasta dónde llegará la participación de las comunidades antes de que nuevas instalaciones puedan avanzar.
Los concejales tienen programada una sesión de trabajo este jueves para continuar examinando las propuestas.
La próxima sesión plenaria del Ayuntamiento está prevista para el 20 de octubre.
Mientras tanto, la presión de los residentes no parece haber terminado.
El debate ya no se limita a si Memphis quiere atraer nuevas inversiones tecnológicas. La discusión es qué condiciones debe establecer la ciudad para hacerlo y quién asumirá las consecuencias si esos proyectos terminan teniendo un impacto mayor del esperado sobre el agua, la energía, el medio ambiente o las comunidades.
Por ahora, la decisión quedó en pausa. La preocupación de los residentes, no.


