NASHVILLE, Tennessee. — La ejecución de Christa Pike estaba destinada a marcar un momento histórico en Tennessee: sería la primera mujer ejecutada por el estado en más de 200 años.
Pero la noche del miércoles terminó de una manera que nadie dentro de la sala de observación esperaba.
Pike recibió dos dosis de pentobarbital, el único fármaco contemplado actualmente por Tennessee para sus ejecuciones mediante inyección letal. Sin embargo, después de recibir las sustancias, continuaba con vida.
Testigos de medios de comunicación describieron que Pike seguía respirando y, en distintos momentos, se escuchaba cómo roncaba. Finalmente, fue trasladada a un hospital fuera de la prisión.
Sus abogados informaron posteriormente que estaba recibiendo atención médica de emergencia. Reportes posteriores señalaron que su condición era crítica, aunque las autoridades no habían proporcionado públicamente un informe médico detallado.
La ejecución estaba programada originalmente para la mañana del miércoles, pero una serie de recursos judiciales retrasó el procedimiento.
Una corte federal de apelaciones había suspendido temporalmente la ejecución. Horas después, la Corte Suprema de Estados Unidos permitió que Tennessee siguiera adelante.
Los testigos ingresaron a la sala de observación alrededor de las 6:41 de la tarde. Las persianas que separaban a los testigos de la cámara se abrieron aproximadamente a las 7:26 p.m.
Pike estaba atada a una camilla.
Después de pronunciar sus últimas palabras comenzó el procedimiento. A las 7:34 p.m., según el relato de periodistas presentes, Pike dijo que sentía como si su brazo fuera a estallar y que una zona le palpitaba intensamente.
Durante los minutos siguientes continuó respirando y haciendo sonidos audibles.
Las persianas fueron cerradas a las 7:46 p.m. y volvieron a abrirse tres minutos después. Los testigos observaron entonces que Pike seguía con vida y roncaba con la boca abierta.
A las 8:05 p.m. las persianas volvieron a cerrarse.
Permanecieron cerradas hasta que los testigos fueron retirados del área alrededor de las 8:53 p.m.
Lo que ocurrió detrás de esas persianas es precisamente una de las principales preguntas que ahora deberá responder la investigación ordenada por el estado.
Por ahora, no existe una explicación oficial definitiva.
El Departamento Correccional de Tennessee sostiene que sus funcionarios siguieron cada uno de los pasos establecidos en el protocolo estatal de ejecución.
La agencia también afirmó que el pentobarbital utilizado ha demostrado ser eficaz y que el protocolo no contempla procedimientos adicionales después de las acciones que fueron realizadas esa noche.
Los abogados de Pike, sin embargo, plantearon una explicación muy diferente.
En una presentación judicial de emergencia señalaron como posibles factores problemas para acceder a las venas, venas que pudieron colapsar o romperse, posibles problemas con el medicamento y la ausencia de un procedimiento médico de emergencia claramente establecido para una situación en la que la ejecución no produjera la muerte.
Estas son, por ahora, alegaciones de la defensa y no conclusiones oficiales.
La investigación externa anunciada por el gobernador Bill Lee deberá determinar qué ocurrió realmente.
El caso de Pike no ocurre de manera aislada.
En mayo, Tennessee tuvo que abandonar el intento de ejecutar a Tony Carruthers después de que el personal médico no lograra establecer un acceso intravenoso durante más de una hora.
Carruthers no recibió los medicamentos porque el procedimiento fue detenido antes de que se administrara la inyección.
En el caso de Pike, la situación fue diferente: los medicamentos sí fueron administrados y, aun así, la ejecución no produjo la muerte. El Centro de Información sobre la Pena de Muerte señaló que esto distingue el caso de Pike de los anteriores intentos fallidos en los que la administración de los fármacos nunca llegó a concretarse.
Por eso, el episodio ha generado nuevas preguntas sobre la capacidad del estado para ejecutar una sentencia de muerte utilizando la inyección letal.
El protocolo de Tennessee utiliza actualmente un método de un solo medicamento: pentobarbital.
El documento establece la preparación de una dosis principal y una dosis de reserva en caso de que el primer suministro no produzca la muerte.
Pero el caso de Pike plantea una cuestión que ahora adquiere especial importancia:
¿Qué debe hacer el Estado cuando tampoco funciona la segunda dosis?
La respuesta a esa pregunta no estaba contemplada de manera evidente en el procedimiento que se utilizó esa noche, según el análisis publicado por el Death Penalty Information Center.
Y esa falta de claridad podría convertirse en uno de los puntos centrales de la revisión ordenada por Tennessee.
Horas después del fallido procedimiento, el gobernador republicano Bill Lee anunció que todas las ejecuciones restantes programadas en Tennessee para este año quedarán suspendidas mientras se realiza una revisión independiente.
Lee ordenó una investigación externa para determinar qué ocurrió durante el procedimiento de Pike.
El gobernador afirmó que el estado tiene la responsabilidad de ejecutar las sentencias de muerte de una manera que sea legal, constitucional y efectiva.
Es la segunda vez durante su administración que Lee ordena una pausa de las ejecuciones.
En 2022, el gobernador suspendió temporalmente los procedimientos después de que una revisión descubriera problemas relacionados con la preparación y verificación de los medicamentos utilizados para las ejecuciones.
Christa Pike, actualmente de 50 años, fue condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, ocurrido en 1995.
Pike tenía 18 años cuando ocurrió el crimen.
Su ejecución habría sido la primera de una mujer en Tennessee desde 1820.
Después de recibir las dos dosis de pentobarbital, Pike fue trasladada desde la prisión a un centro médico externo.
La información más reciente indica que permanece bajo atención médica, mientras sus abogados han señalado que está recibiendo tratamiento para salvarle la vida. Su condición y las posibles consecuencias de haber recibido las dos dosis siguen siendo asuntos pendientes de esclarecer públicamente.
Por ahora, hay una certeza: Tennessee intentó ejecutar a Christa Pike y no lo consiguió.
Lo que todavía no está claro es por qué falló el procedimiento, qué ocurrió dentro de la cámara mientras las persianas permanecieron cerradas y qué sucederá con Pike después de haber sobrevivido a una ejecución en la que el Estado había administrado dos dosis de un medicamento destinado a causarle la muerte.
Esas respuestas quedarán, al menos por ahora, en manos de la investigación independiente ordenada por el gobernador.


