Los agricultores y trabajadores de la industria maderera de Tennessee tendrán durante octubre una alternativa para reducir sus costos de combustible: el uso temporal de diésel teñido, conocido como red diesel, en las carreteras públicas del estado.
La decisión fue anunciada por el gobernador Bill Lee, quien ordenó a las agencias estatales suspender durante este mes la aplicación de las normas que normalmente prohíben utilizar ese combustible en vehículos que circulan por las vías públicas.
La medida llega en un momento particularmente complicado para quienes dependen del diésel para transportar productos agrícolas, maquinaria y cargas durante la temporada de cosecha.
El llamado diésel rojo no es un combustible diferente al diésel convencional en cuanto a su composición. La principal diferencia es fiscal.
Tradicionalmente, este combustible se utiliza en maquinaria que no circula por las carreteras, como tractores, equipos agrícolas, maquinaria industrial y equipos utilizados en la tala de árboles. Al estar destinado a esas actividades, no está sujeto a los mismos impuestos que paga el diésel utilizado en carretera.
La suspensión temporal anunciada por Tennessee permite que agricultores y leñadores puedan utilizarlo también para determinados desplazamientos por las carreteras públicas durante octubre.
El impacto económico de la medida puede ser significativo para quienes consumen cientos o incluso miles de galones de combustible.
El diésel regular paga actualmente un impuesto federal de 24.4 centavos por galón. Tennessee añade otros 27 centavos.
En conjunto, la diferencia puede llegar a aproximadamente 51.4 centavos por galón si se aplican las exenciones correspondientes.
Para ponerlo en perspectiva, un camión con un tanque de 200 galones podría representar un ahorro aproximado de $102 por cada llenado, utilizando los precios y cálculos disponibles para Tennessee.
Para una operación agrícola o maderera que utiliza varios vehículos y realiza numerosos viajes durante la temporada, la diferencia puede acumularse rápidamente.
La decisión estatal también debe entenderse dentro de un escenario de precios que ha elevado considerablemente los costos de operación.
El precio promedio del diésel en Tennessee se encontraba por encima de los $6 por galón, según los datos citados en el anuncio de la medida.
El combustible alcanzó aproximadamente $6.22 por galón el 22 de septiembre, mientras que un año atrás el promedio era de alrededor de $3.41.
Ese aumento tiene consecuencias directas para sectores que dependen del transporte.
Durante los meses de cosecha, los agricultores no solamente utilizan combustible para operar maquinaria. También necesitan trasladar sus productos desde las zonas agrícolas hasta centros de almacenamiento, procesamiento o comercialización.
Ahí es donde el costo del diésel se convierte en un gasto considerable.
La medida estatal también está relacionada con una decisión anunciada por el presidente Donald Trump.
Trump ordenó al gobierno federal estudiar mecanismos para permitir temporalmente un uso más amplio del diésel teñido y determinar cómo podría aplicarse una posible exención de los impuestos federales.
Sin embargo, la orden presidencial no significa automáticamente que todos los impuestos federales hayan sido eliminados.
El Departamento del Tesoro debe establecer los detalles de la implementación y determinar qué contribuyentes podrían beneficiarse y bajo qué condiciones.
Por eso, la acción de Tennessee debe verse como una decisión estatal independiente que busca ofrecer alivio inmediato a determinados sectores.
La decisión del gobernador no fue tan amplia como algunos legisladores habían solicitado.
Durante las últimas semanas, legisladores estatales y representantes de la industria agrícola habían presionado para que Tennessee suspendiera temporalmente las restricciones sobre el uso del diésel teñido.
El representante Rusty Grills y el senador Page Walley habían solicitado que la medida permaneciera vigente hasta el 15 de noviembre, cubriendo una parte mayor de la temporada de cosecha.
Lee optó finalmente por limitarla al mes de octubre.
El alivio para agricultores y leñadores también tiene un costo potencial para el estado.
Los impuestos sobre los combustibles representan una fuente importante de recursos para financiar el mantenimiento y las mejoras de las carreteras de Tennessee.
Y el estado ya enfrenta un problema considerable en ese frente.
Funcionarios de la Comisión Asesora de Relaciones Intergubernamentales de Tennessee han advertido que existe una diferencia aproximada de $400 millones entre los recursos disponibles y las necesidades anuales de mantenimiento y mejoras de las carreteras.
El problema podría hacerse todavía mayor en las próximas décadas.
Las proyecciones de TACIR apuntan a que Tennessee podría enfrentar costos viales de aproximadamente $7,800 millones al año para 2055, mientras que los impuestos sobre los combustibles generarían alrededor de $3,200 millones.
La diferencia potencial sería de unos $4,000 millones anuales.
La discusión, por lo tanto, va más allá del precio del diésel.
Para los agricultores y trabajadores forestales, la medida puede representar un alivio en un momento en que los costos de producción y transporte están elevados.
Pero para Tennessee también plantea una pregunta de largo plazo: ¿cómo reducir la carga económica sobre quienes dependen del combustible sin disminuir aún más los recursos necesarios para mantener las carreteras que utilizan?
Por ahora, el beneficio está limitado a octubre y todavía no existe una cifra definitiva sobre cuánto dinero ahorrarán los agricultores ni cuánto dejará de recaudar el estado.
Lo que sí está claro es que el alto precio del diésel ha convertido el combustible en un problema económico y político, y Tennessee tendrá que decidir cómo equilibrar ese alivio inmediato con las necesidades de infraestructura que continúan creciendo.


