La administración Trump anunció el lunes 22 de junio una propuesta que aumentaría significativamente el costo para quienes buscan obtener la ciudadanía estadounidense.
De ser aprobada, la medida impondría un cargo adicional de $570 dólares a las solicitudes de naturalización, lo que elevaría el costo total del trámite a $1,330 dólares para quienes presenten la solicitud en papel.
Actualmente, el proceso cuesta $760 dólares. En el caso de las solicitudes realizadas en línea, cuyo costo es de $710 dólares, la tarifa aumentaría hasta $1,280 dólares.
La propuesta también contempla un incremento en el costo para solicitar la revisión de una denegación ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS). Esa gestión pasaría a costar un total de $645 dólares.
Uno de los aspectos que más inquieta a las organizaciones defensoras de inmigrantes es el impacto que tendría esta medida sobre las personas con recursos económicos limitados.
El plan eliminaría las exenciones y reducciones de tarifas que actualmente benefician a solicitantes de bajos ingresos, dificultando aún más el acceso al proceso de naturalización para miles de familias.
Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el aumento busca cubrir completamente los costos de procesamiento de las solicitudes. La agencia sostiene que ya no considera apropiado mantener tarifas reducidas para los beneficios de naturalización a expensas de otros programas migratorios.
Pueden optar a la ciudadanía estadounidense los residentes permanentes legales que hayan mantenido su tarjeta de residencia (Green Card) durante tres o cinco años, dependiendo de su situación particular.
Además, los solicitantes generalmente deben aprobar un examen de inglés y educación cívica, demostrar buena conducta moral y cumplir con otros requisitos establecidos por la ley migratoria.
El posible aumento de tarifas llega en medio de otros cambios impulsados por la administración Trump en el proceso de naturalización.
Las autoridades han intensificado la revisión del requisito de “buena conducta moral” y han retomado una práctica que estuvo inactiva durante años: las llamadas “verificaciones vecinales”, que consisten en entrevistar a vecinos y compañeros de trabajo de los solicitantes para recopilar información adicional sobre su conducta.
Asimismo, se ha reportado un aumento del 24% en las denegaciones de solicitudes de ciudadanía, una señal de que el proceso se ha vuelto más estricto que en años anteriores.
Por el momento, la propuesta no tiene una fecha definida de implementación.
La medida forma parte de un proceso regulatorio que aún debe cumplir varios pasos antes de ser aprobada. Además, se abrirá un período de comentarios públicos de 60 días, durante el cual ciudadanos, organizaciones y miembros de la comunidad inmigrante podrán expresar sus opiniones sobre los cambios propuestos.
Para miles de inmigrantes que aspiran a convertirse en ciudadanos estadounidenses, este período representa una oportunidad importante para hacer escuchar su voz antes de que se tome una decisión definitiva.






