La Junta Estatal de Educación de Texas aprobó una nueva lista de lectura obligatoria para los más de cinco millones de estudiantes de escuelas públicas del estado, la cual incluye pasajes de la Biblia junto con obras clásicas de la literatura universal.
La medida, respaldada por la mayoría republicana del organismo, forma parte de una serie de iniciativas impulsadas por el estado para incorporar con mayor fuerza las tradiciones judeocristianas en la educación pública.
Entre las obras incluidas figuran “Grandes esperanzas”, de Charles Dickens, así como relatos bíblicos del Antiguo y Nuevo Testamento. La implementación será gradual y comenzará con estudiantes de primaria en el año 2030.
De acuerdo con especialistas en educación, esta sería la primera lista de lectura obligatoria de este tipo en Estados Unidos, ya que tradicionalmente eran los distritos escolares o los propios maestros quienes decidían qué libros leerían sus alumnos.
La decisión ha generado fuertes críticas de organizaciones defensoras de la educación pública y de la separación entre Iglesia y Estado.
Elva Mendoza, representante de la organización Texas Freedom Network, señaló que las escuelas públicas atienden a estudiantes de diferentes creencias religiosas y también a quienes no profesan ninguna religión.
“Esto transmite el mensaje de que únicamente un texto religioso, el cristiano, merece formar parte de la lista de lecturas obligatorias”, afirmó.
Los críticos también consideran que la selección carece de diversidad cultural y limita la libertad de los docentes para elegir materiales adecuados para sus estudiantes.
Kasey Meehan, directora del programa Freedom to Read de PEN America, calificó la medida como “única” en el país y advirtió que podría representar una forma de censura al imponer una lista tan estricta de lecturas.
Por su parte, Antero García, profesor de la Universidad de Stanford y presidente del Consejo Nacional de Profesores de Inglés, aseguró no conocer otro estado que exija una lista obligatoria de lectura que incluya textos religiosos.
Quienes respaldan la iniciativa sostienen que las tradiciones judeocristianas desempeñaron un papel fundamental en la fundación de Estados Unidos y consideran que esa influencia debe reflejarse en el currículo escolar.
Brooke Mazel, residente jubilada de Lubbock, expresó su apoyo a la medida al señalar que sus hijos y nietos crecieron con una fe sólida y valores familiares.
“Estados Unidos debería celebrar sus 250 años de historia como una nación de valores cristianos inquebrantables”, afirmó.
La nueva lista contempla cerca de 200 textos, muy por encima del requisito establecido por una ley estatal aprobada en 2023, que únicamente exigía al menos una obra literaria por cada nivel escolar.
Entre las lecturas obligatorias destacan:
- En primaria, relatos ilustrados como “David y Goliat” y “Daniel en el foso de los leones”.
- En cuarto grado, pasajes del Nuevo Testamento relacionados con la vida de Jesús.
- En secundaria, fragmentos del Sermón del Monte y otros pasajes sobre las enseñanzas de Jesús.
- En preparatoria, textos bíblicos utilizados como apoyo para el análisis de obras como “Grandes esperanzas”, de Charles Dickens, y “Orgullo y prejuicio”, de Jane Austen.
Además, la lista establece que quienes estudien “La tragedia de Julio César”, de William Shakespeare, también deberán leer el elogio fúnebre dedicado al expresidente Ronald Reagan, escrito por la ex primera ministra británica Margaret Thatcher.
Texas también someterá a votación un nuevo plan de estudios de ciencias sociales que relaciona diversos relatos bíblicos con la historia de Estados Unidos.
En los últimos años, Texas ha impulsado diversas medidas para aumentar la presencia de la religión en las escuelas públicas. Entre ellas, la autorización para contratar capellanes escolares, la obligación de exhibir los Diez Mandamientos en las aulas y la aprobación de un currículo opcional con énfasis en la Biblia.






