Una corte federal de apelaciones autorizó este martes al gobierno de Estados Unidos reanudar el uso de las deportaciones aceleradas, un procedimiento que permite expulsar a ciertos inmigrantes sin que su caso sea revisado por un juez de inmigración.
La decisión deja sin efecto, por el momento, un fallo emitido el año pasado por una corte inferior que había bloqueado la expansión de este mecanismo. En aquel entonces, el tribunal consideró que la medida podría poner en riesgo los derechos de los migrantes y aumentar la posibilidad de deportaciones erróneas.
En una votación de 2 a 1, los magistrados concluyeron que la ley otorga al Poder Ejecutivo la facultad de determinar qué grupos de inmigrantes pueden ser incluidos dentro de este proceso de expulsión acelerada.
La medida representa una victoria para la administración Trump, que considera las deportaciones aceleradas una herramienta clave dentro de su estrategia para incrementar las expulsiones de inmigrantes en Estados Unidos.
Con esta decisión, el gobierno podrá continuar aplicando este procedimiento a nivel nacional mientras el caso sigue su curso en los tribunales.






