Lo que comenzó como una protesta frente al centro de detención de inmigrantes en Mason ahora abre una disputa sobre lo que estaría ocurriendo detrás de las paredes de la instalación.
Organizaciones comunitarias y grupos activistas aseguran que cientos de inmigrantes detenidos por ICE iniciaron una huelga de hambre para exigir mejores condiciones y denunciar presuntos abusos.
Pero hay una versión completamente distinta.
El centro de detención niega que exista una huelga de hambre y rechaza las acusaciones sobre las condiciones dentro de la instalación.
La diferencia entre ambas versiones coloca nuevamente al West Tennessee Detention Facility, operado por CoreCivic, en el centro de la atención pública en el oeste de Tennessee.
Manifestantes llegan a Mason
Familiares de detenidos, organizaciones comunitarias y activistas se concentraron este miércoles frente al centro para exigir respuestas.
Entre las organizaciones que respaldan la protesta se encuentra Memphis 4 Revolutionary Socialism (M4RS), que sostiene que más de 400 inmigrantes comenzaron una huelga de hambre el pasado domingo 30 de agosto.
De acuerdo con los organizadores, los detenidos estarían protestando por la calidad de los alimentos, presuntos malos tratos y lo que califican como presiones para firmar documentos relacionados con sus procesos de deportación.
También aseguran que los detenidos habrían dejado de trabajar en la cocina como parte de la protesta.
Las organizaciones dicen que su información proviene, en parte, de comunicaciones con personas que permanecen dentro del centro.
Sin embargo, estas acusaciones no han sido verificadas de manera independiente.
El centro niega que exista una huelga
CoreCivic, empresa que administra la instalación, rechazó directamente la versión de los manifestantes.
En una declaración difundida este miércoles, funcionarios del centro dijeron que ninguna persona detenida se encuentra actualmente en huelga de hambre.
También defendieron el servicio de alimentación y aseguraron que los detenidos reciben tres comidas al día, además de agua disponible en todo momento.
La empresa explicó que existen opciones para personas con dietas religiosas, terapéuticas y culturales, y que los menús son revisados por un dietista registrado.
Es decir, mientras los grupos que protestan hablan de una huelga que involucraría a cientos de personas, la administración del centro sostiene que no existe tal protesta alimentaria dentro de la instalación.
¿Qué están denunciando los manifestantes?
Más allá de la disputa sobre la huelga, los organizadores han presentado una lista de reclamos.
Entre ellos están el acceso a alimentos que consideran adecuados, mejores condiciones de trato, información sobre sus casos migratorios y el fin de lo que describen como amenazas o uso de fuerza para obligar a detenidos a firmar o colocar sus huellas en documentos de deportación.
También han solicitado que los consulados de los países de origen de los detenidos investiguen las condiciones dentro del centro.
Según grupos que respaldan la protesta, entre los supuestos participantes hay personas provenientes de Venezuela, Colombia, Rusia, Ecuador, Perú, México, Guatemala, Honduras y países del sur de Asia.
El contexto: una redada que cambió el escenario
La protesta ocurre apenas días después de un importante operativo migratorio realizado en Memphis.
El pasado domingo, agentes federales llevaron a cabo una operación en un club nocturno de Berclair que terminó con más de 121 arrestos, según información divulgada por el Departamento de Seguridad Nacional.
El gobierno federal señaló que entre las personas arrestadas había individuos con antecedentes por delitos que incluyen hurto, posesión de drogas, violencia doméstica, conducir bajo los efectos del alcohol, agresión, poner en peligro a menores y prostitución.
Para los grupos que protestan, la operación y el posterior traslado de detenidos a Mason forman parte del mismo escenario que ahora genera preocupación entre familiares y organizaciones comunitarias.
Mason y el dinero detrás del centro
La controversia también tiene una dimensión económica.
Cuando Mason aprobó el acuerdo para convertir la antigua prisión en un centro de detención de inmigrantes, la propuesta generó una fuerte división dentro de la pequeña comunidad.
La ciudad defendió entonces el proyecto como una fuente de ingresos, mientras opositores cuestionaron que una comunidad obtuviera beneficios económicos a partir de la detención de inmigrantes. Memphis Noticias documentó ese debate desde el momento en que el proyecto fue aprobado en agosto de 2025.
El centro comenzó posteriormente a recibir detenidos y tiene capacidad para cientos de personas. Datos reportados recientemente sitúan la población de la instalación por encima de las 500 personas en algunos momentos.
Una pregunta que permanece abierta
La protesta de este miércoles deja una pregunta que, por ahora, tiene dos respuestas diferentes:
¿Existe realmente una huelga de hambre dentro del centro de detención de Mason?
Los grupos activistas dicen que sí y aseguran que cientos de detenidos participan.
La administración del centro dice exactamente lo contrario.
Mientras continúa esta disputa, también permanecen sin resolver las acusaciones sobre presunto uso de la fuerza, alimentación, condiciones de detención y presión para firmar documentos migratorios.
La importancia de estas denuncias radica precisamente en que se trata de personas que se encuentran bajo custodia y que tienen un acceso limitado al exterior.
Por eso, además de las declaraciones de los manifestantes y de la respuesta de CoreCivic, serán fundamentales cualquier inspección independiente, evidencia documental, testimonios de familiares, abogados o detenidos y la intervención de autoridades y consulados que permita determinar qué está ocurriendo realmente dentro del centro.
Memphis Noticias continuará dando seguimiento a esta historia.





