El jefe de Policía de Senatobia, Harold “Hal” Vanderford, dejó el cargo este martes, pero no por decisión propia.
Vanderford presentó su renuncia ante los líderes de la ciudad. Sin embargo, el Consejo de Concejales rechazó su dimisión y decidió despedirlo de manera inmediata.
La decisión, según el concejal Chris McConnell, fue unánime.
Mientras se busca a un reemplazo permanente, la teniente Angelica Maze asumirá como jefa de Policía interina.
La salida de Vanderford ocurre después de varios días de presión pública por mensajes de texto que, según una investigación periodística, contenían expresiones racistas y lenguaje ofensivo dirigido contra personas negras.
Pero el conflicto no comenzó con esos mensajes.
El Departamento de Policía de Senatobia ya estaba bajo escrutinio por la muerte de Kohen Wiley, un niño negro de un año, quien recibió un disparo durante un incidente ocurrido en junio en el estacionamiento de un Walmart.
Una comunidad que exigía respuestas
La controversia alrededor de Vanderford aumentó después de que se hicieran públicos mensajes privados que, de acuerdo con una investigación de Mississippi Today, Verite News y The New York Times, incluían insultos racistas utilizados en múltiples ocasiones.
Los mensajes se remontan al año pasado y algunos fueron enviados incluso después de que Vanderford asumiera como jefe de Policía en octubre.
La investigación periodística también señaló que cinco personas conocidas por Vanderford confirmaron que el número telefónico desde el cual fueron enviados los mensajes correspondía al jefe policial.
La revelación provocó indignación entre residentes y líderes comunitarios.
El viernes, integrantes del Comité Senatobia para la Rendición de Cuentas y la Transparencia (S.C.A.T.) se congregaron frente al Departamento de Policía para exigir responsabilidades.
Patrick Lumumba, fundador del grupo, consideró que la destitución demuestra el poder de la presión comunitaria.
“Esto es lo que sucede cuando nos unimos. Obtenemos resultados”, afirmó.
Para Lumumba, sin embargo, el problema va más allá de los mensajes.
El caso de Kohen Wiley sigue sin resolverse
La muerte de Kohen Wiley continúa siendo uno de los puntos más sensibles de esta controversia.
El menor recibió un disparo el 14 de junio, cuando agentes de Senatobia acudieron al Walmart tras un reporte de hurto.
Según la versión policial, un vehículo estuvo a punto de atropellar a uno de los agentes mientras intentaba abandonar el estacionamiento. Un agente disparó contra el automóvil y una de las balas alcanzó al pequeño, que se encontraba en el regazo de su madre.
Kohen murió como consecuencia de las heridas.
El agente involucrado, el sargento Hunter Foster, fue colocado en licencia administrativa dos días después del tiroteo. La investigación permanece en manos de la Oficina de Investigación de Mississippi (MBI).
Hasta ahora, las autoridades no han hecho públicas todas las imágenes del incidente, una de las principales demandas de familiares y miembros de la comunidad.
Y ahí permanece una de las grandes preguntas de este caso:
¿Qué ocurrió exactamente en ese estacionamiento antes de que un disparo terminara con la vida de un niño de un año?
El respaldo que terminó convirtiéndose en despido
La decisión de este martes también marca un giro dentro del liderazgo de Senatobia.
Apenas la semana pasada, después de una reunión a puerta cerrada con Vanderford, la ciudad había expresado públicamente confianza en el jefe policial.
Sin embargo, el concejal Chris McConnell posteriormente aclaró que la declaración atribuida al alcalde y al Consejo de Concejales no había sido aprobada formalmente por toda la junta.
Los concejales volvieron a reunirse con Vanderford y, finalmente, la situación cambió.
El martes, el jefe presentó su renuncia. El Consejo decidió no aceptarla y, en su lugar, votó para despedirlo.
El concejal Demetrius Garrett, quien había dicho un día antes que apoyaría su despido si las acusaciones eran confirmadas, terminó presentando la moción para removerlo.
Una nueva jefa interina
Con Vanderford fuera del cargo, Angelica Maze queda al frente del Departamento de Policía de Senatobia de manera interina.
Los líderes comunitarios ya han expresado su respaldo a la nueva jefa y esperan que su llegada represente un cambio en la relación entre el departamento y la comunidad.
Pero el nombramiento de Maze llega en un momento complicado.
La nueva administración tendrá que enfrentar no solamente las consecuencias de las acusaciones contra el exjefe, sino también las preguntas que permanecen abiertas sobre la muerte de Kohen Wiley y las demandas de mayor transparencia.
Para la comunidad que durante semanas salió a exigir respuestas, la destitución de Vanderford puede ser un primer paso.
Pero la pregunta de fondo permanece:
¿Habrá ahora respuestas sobre lo que ocurrió con Kohen?
Esa es la parte del caso que todavía no tiene una respuesta definitiva.





