KEY WEST, Florida — Lo que debía ser el regreso a casa después de meses de servicio militar terminó convirtiéndose en una preocupación para una familia de origen nicaragüense.
Luis Manuel Avilés Roa, de 48 años, fue detenido el sábado 22 de agosto por agentes de la Patrulla Fronteriza en Key West, Florida, mientras su hijo, Joshua Avilés, se encontraba desplegado en Medio Oriente a bordo del USS Abraham Lincoln.
El Departamento de Seguridad Nacional confirmó la detención y señaló que Avilés permanece bajo custodia de ICE mientras el gobierno busca avanzar con su proceso de expulsión del país.
La familia asegura que Luis Avilés lleva cerca de dos décadas viviendo en Estados Unidos y que cuenta con permiso de trabajo, además de otros documentos.
Su esposa, Argelia Avilés, explicó que Luis salió de la vivienda ese sábado para llevar su automóvil al mecánico. No esperaba que ese viaje terminara con su detención.
“Es un buen padre. Ama a sus hijos con toda su alma”, expresó Argelia.
Joshua Avilés llevaba más de nueve meses desplegado en el USS Abraham Lincoln cuando recibió la llamada que le informó sobre la detención de su padre.
En un mensaje publicado en redes sociales, el marino relató que continúa cumpliendo jornadas de más de 12 horas mientras se encuentra lejos de su familia.
Joshua dijo que la noticia le provocó una profunda preocupación y cuestionó cómo podrá continuar desempeñando sus funciones militares mientras piensa que su padre permanece detenido.
El USS Abraham Lincoln ha permanecido durante meses desplegado en Medio Oriente y recientemente estableció un récord moderno de permanencia ininterrumpida en el mar sin realizar una escala portuaria, situación que ha generado preocupación entre familiares y algunos legisladores por las condiciones que enfrentan los marinos.
La detención ocurre precisamente cuando la familia esperaba volver a reunirse con Joshua después de un prolongado despliegue.
Katherine Delgado, hermana de Joshua, dijo que su hermano se incorporó a las Fuerzas Armadas, entre otras razones, con la esperanza de mejorar el futuro de su familia y ayudar a que su padre pudiera dejar atrás el temor relacionado con su situación migratoria.
Para la familia, la situación representa un golpe especialmente fuerte después de tantos meses de separación.
“Regresará a casa sin su padre”, expresó Delgado al referirse al esperado regreso de su hermano.
El Departamento de Seguridad Nacional sostuvo que tener un familiar en las Fuerzas Armadas no significa que una persona quede exenta de las leyes migratorias.
La administración federal ha defendido el endurecimiento de las medidas de inmigración y la aplicación de las leyes contra personas que, según las autoridades, no cuentan con una base legal para permanecer en Estados Unidos.
Al mismo tiempo, casos como el de Avilés han puesto nuevamente bajo discusión el impacto de las políticas migratorias sobre las familias de militares en servicio activo. Otros familiares de miembros de las Fuerzas Armadas también han enfrentado detenciones o procesos de deportación desde que se redujeron determinadas protecciones migratorias para estas familias.
Para Luis Avilés, los últimos meses habían estado marcados por la espera de volver a ver a su hijo después de su largo despliegue.
Su esposa contó que esperaba con ilusión poder abrazarlo nuevamente.
Ahora, mientras Joshua se prepara para regresar después de meses lejos de casa, su familia enfrenta una nueva incertidumbre: su padre permanece bajo custodia migratoria y podría ser deportado de Estados Unidos.
El caso vuelve a poner en el centro del debate una pregunta que afecta a muchas familias inmigrantes: qué ocurre cuando un miembro de una familia sirve a Estados Unidos, pero otro enfrenta un proceso migratorio que podría terminar con su separación del país.






