En una votación que pasó casi desapercibida para muchos, pero que podría tener profundas repercusiones, el Senado de Estados Unidos dio un paso clave la madrugada del jueves para reabrir parcialmente el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Fue una decisión tomada entre la noche y el cansancio, con 50 votos a favor y 48 en contra.
La medida busca financiar específicamente al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y a la Patrulla Fronteriza, dos agencias en el centro del debate migratorio. El plan, impulsado por los republicanos, ahora pasa a la Cámara de Representantes, mientras la división política sigue marcando el rumbo.
El DHS permanece cerrado desde mediados de febrero. El motivo: una confrontación directa. Los demócratas exigían cambios en las políticas de seguridad tras los tiroteos mortales de dos manifestantes a manos de agentes federales. Un hecho que aún pesa en el debate y que ha encendido las críticas sobre el uso de la fuerza.
Ante el estancamiento, los republicanos optaron por una estrategia conocida, pero polémica: la conciliación presupuestaria. Un proceso complejo que permite avanzar sin el respaldo demócrata. No es la primera vez. El año pasado, este mismo mecanismo abrió la puerta para aprobar el paquete de recortes fiscales del entonces presidente Donald Trump.
“Tenemos por delante un proceso de varios pasos, pero al final los republicanos habrán ayudado a garantizar que las fronteras de Estados Unidos sean seguras”, afirmó el líder de la mayoría del Senado, John Thune. Su mensaje fue directo: seguridad primero, sin concesiones.
Pero del otro lado, la narrativa cambia.
Los demócratas intentaron frenar el avance presentando enmiendas durante una larga sesión nocturna que comenzó el miércoles por la tarde y se extendió hasta la madrugada. Su objetivo: reducir gastos en salud y otros costos, marcando distancia con lo que califican como una expansión agresiva del aparato migratorio.
“En lugar de inyectar cientos de miles de millones de dólares al ICE y a la Patrulla Fronteriza, los republicanos deberían estar trabajando con los demócratas para reducir los costes directos”, expresó el líder de la minoría, Chuck Schumer.






