La Corte Suprema se inclina por restringir el asilo en la frontera

Estudiante de Memphis Business Academy sostiene cartel pidiendo justicia por Yasser en Memphis-1-25

En un momento que podría redefinir el acceso al asilo en Estados Unidos, la Corte Suprema mostró este martes señales claras de división, pero con una mayoría conservadora inclinándose a favor de una política impulsada durante la administración Trump: rechazar a solicitantes de asilo en los puertos de entrada de la frontera sur.

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El debate no es menor. En el centro del caso está una pregunta sencilla, pero de profundas consecuencias humanas: ¿cuándo “llega” un migrante a Estados Unidos? ¿Debe cruzar físicamente la frontera para pedir asilo, o basta con presentarse en un puerto de entrada, incluso si aún está del lado mexicano?

El debate no es menor. En el centro del caso está una pregunta sencilla, pero de profundas consecuencias humanas: ¿cuándo “llega” un migrante a Estados Unidos? ¿Debe cruzar físicamente la frontera para pedir asilo, o basta con presentarse en un puerto de entrada, incluso si aún está del lado mexicano?

La política en cuestión, conocida como “control de entrada”, obligaba a los migrantes a estar ya dentro del territorio estadounidense para que su solicitud fuera procesada. Fue bloqueada por tribunales inferiores y eliminada en 2021, pero ahora podría regresar si el máximo tribunal falla a favor del gobierno.

“Esta es una herramienta importante para enfrentar aumentos repentinos en la frontera”, argumentó Vivek Suri, asistente del procurador general, durante los alegatos orales. “No sabemos cuándo vendrá el próximo incremento, pero el Departamento de Seguridad Nacional necesita tener esta opción disponible”.

Los seis jueces conservadores parecieron respaldar esa postura, cuestionando el concepto legal de “llegada” y sugiriendo que el derecho a solicitar asilo podría limitarse a quienes ya están dentro del país.

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Del otro lado, las magistradas Sonia Sotomayor, Elena Kagan y Ketanji Brown Jackson plantearon preocupaciones más profundas: si esta política viola las leyes federales que protegen a quienes huyen de la persecución.

Jackson fue directa. Señaló que, bajo esta interpretación, un migrante que intenta seguir la ley se ve empujado a romperla. “Un solicitante de asilo que quiere hacer lo correcto no cruza porque sería ilegal… pero entonces no puede pedir asilo”, explicó. En otras palabras, el sistema podría premiar la entrada irregular por encima del proceso legal.

La discusión también expuso contradicciones. El juez Brett Kavanaugh cuestionó si la política favorece precisamente a quienes cruzan sin autorización. Suri respondió que no se les niega el asilo, sino que se les pide esperar: “El puerto está lleno hoy; intente otro día”.

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Pero en la práctica, los datos cuentan otra historia. Un informe de 2020 del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional reveló que hasta 680 migrantes por día eran rechazados bajo esta política.

La jueza Amy Coney Barrett llevó el debate a lo esencial: ¿qué significa realmente “llegar”? La abogada Kelsi Corkran, en representación del grupo Al Otro Lado, lo resumió con una imagen cotidiana: “Uno llega a su casa cuando cruza la puerta. Pero si alguien le impide entrar, ese proceso se interrumpe”.

Y entonces llegó el momento más contundente de la jornada.

Sotomayor evocó un episodio oscuro de la historia: el barco M.S. St. Louis, que en 1939 transportaba a más de 900 refugiados judíos y fue rechazado por Estados Unidos. Muchos de sus pasajeros murieron luego en el Holocausto.

“Les estamos diciendo que regresen”, dijo la magistrada. “Es como pedirles que vuelvan nadando”.

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Suri respondió que la política no obliga a nadie a regresar a su país de origen, pero Sotomayor insistió: el peso moral de esas decisiones no puede ignorarse.

Hoy, ese mismo dilema vuelve a la puerta de Estados Unidos.

La Corte Suprema tiene la última palabra. Se espera un fallo a finales de junio. Y con él, una definición que podría cambiar el destino de miles de personas que, en muchos casos, no buscan más que tocar la puerta… y sobrevivir.