El alza de la gasolina amenaza el bolsillo estadounidense

Estudiante de Memphis Business Academy sostiene cartel pidiendo justicia por Yasser en Memphis-1-15
Foto en una estción de servicio en Memphis, Tennessee

Lo que prometía ser un alivio para millones de estadounidenses podría terminar convertido en humo… y gasolina.
El esperado aumento en los reembolsos de impuestos, impulsado por la política fiscal de Trump, llega en un momento en que llenar el tanque cuesta cada vez más.

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En diciembre, Trump lo dijo con firmeza: “Se proyecta que la próxima primavera será la temporada de mayores reembolsos de impuestos de la historia”. El mensaje buscaba calmar la ansiedad económica de los votantes. Pero la realidad cambió de rumbo el 28 de febrero, cuando estalló la guerra con Irán.

Desde entonces, el precio del petróleo se disparó. Este domingo, el promedio nacional de la gasolina alcanzó los $3.94 por galón, más de un dólar por encima de lo que costaba apenas un mes atrás. Y la tendencia no parece detenerse.

Economistas advierten que el impacto será directo. El dinero que muchos esperaban usar para salir a comer, comprar ropa o simplemente respirar un poco mejor, ahora se irá en combustible.
Y eso cambia todo.

“El impacto del mercado energético va a afectar a quienes menos recursos tienen”, señaló Alex Jacquez, ex economista de la Casa Blanca. “No parece que esos reembolsos vayan a ser suficientes para ayudarlos”.

Las cifras refuerzan esa preocupación. Se estima que el hogar promedio recibirá unos $748 adicionales en reembolsos este año. Sin embargo, podría terminar pagando hasta $740 más en gasolina. Es decir, el beneficio prácticamente desaparece.

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Y aún podría ser peor. Proyecciones de Goldman Sachs citadas por el economista Neale Mahoney indican que el precio podría alcanzar los $4.36 por galón en mayo. Luego bajaría, sí… pero lentamente. Tan lento que los expertos lo llaman el fenómeno del “cohete y las plumas”: sube rápido, baja despacio.

Mientras tanto, los datos del IRS muestran que, hasta el 6 de marzo, los reembolsos promedian $3,676, apenas $352 más que el año anterior. Un aumento modesto frente a un gasto creciente.

El problema golpea con más fuerza a los hogares de ingresos bajos y medios. Son quienes reciben menos dinero y, al mismo tiempo, destinan una mayor parte de sus ingresos a la gasolina. Según Pantheon Macroeconomics, el 10% más pobre gasta casi el 4% de sus ingresos en combustible, mientras que el 10% más rico apenas el 1.5%.

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La presión llega en un momento delicado. A diferencia de 2022, cuando los consumidores aún tenían ahorros de la pandemia, hoy muchos dependen de tarjetas de crédito y opciones de “compra ahora, paga después” para cubrir gastos básicos.

“Muchas personas han agotado el límite de sus tarjetas de crédito”, advirtió Julie Margetta Morgan, presidenta de The Century Foundation. “Por ahora se las arreglan, pero esto puede cambiar rápidamente”.

A pesar de todo, la economía estadounidense sigue en pie. El gasto en gasolina con tarjetas aumentó un 14.4% en la última semana registrada, según Bank of America. Y aunque el consumo en restaurantes, viajes y entretenimiento continúa, ya no crece con la misma fuerza.

Los analistas coinciden: el crecimiento seguirá, pero más lento. Oxford Economics ahora proyecta una expansión del 1.9% este año, por debajo del 2.5% estimado anteriormente.

La pregunta queda en el aire:
¿De qué sirve un reembolso histórico si se evapora antes de llegar al bolsillo?

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Porque al final, para millones de familias, la ecuación es simple… y preocupante. Más gasolina, menos dinero. Y un alivio que nunca llegó.