Empleados de la cárcel del Condado de Shelby solicitaron la intervención urgente de las autoridades locales tras denunciar condiciones extremas dentro del centro de detención ubicado en 225 Poplar Avenue, donde aseguran que la falta de aire acondicionado ha convertido las instalaciones en un ambiente “inhumano y cruel”.
En una carta enviada al alcalde del condado y a los comisionados, y firmada por “Personal de la Cárcel del Condado de Shelby”, los trabajadores informaron que el sistema de aire acondicionado dejó de funcionar el pasado domingo, provocando que las temperaturas en el interior alcancen entre 88 y 95 grados Fahrenheit, con niveles de humedad cercanos al 100%.
Según la carta, tanto reclusos como empleados han presentado síntomas relacionados con el agotamiento por calor, incluyendo sudoración excesiva, debilidad, mareos, náuseas y alteraciones en el pulso.
“Se informa que, debido al agotamiento por calor prolongado, los reclusos y empleados están experimentando síntomas que incluso pueden aparentar convulsiones”, señala el documento.
Los trabajadores también afirmaron que estas condiciones han incrementado el número de traslados de reclusos a salas de emergencia y advirtieron que la situación representa una amenaza para la salud, la seguridad y los derechos constitucionales de las personas detenidas y del personal que labora en la cárcel.
Además del calor extremo, denunciaron que la condensación generada por la humedad está provocando la aparición de moho en distintas áreas del edificio, lo que agrava los riesgos sanitarios y genera fuertes olores dentro de las instalaciones.
“El calor extremo en esta cárcel es una crisis urgente y creciente. Solicitamos ayuda inmediata”, indica la carta.
La preocupación por las condiciones de la cárcel no es nueva. En una carta enviada en junio a líderes del condado, el sheriff Floyd Bonner explicó que parte de las instalaciones depende de dos sistemas de enfriamiento, de los cuales uno estaba fuera de servicio y el otro operaba de manera limitada.
Bonner recordó que durante una ola de calor registrada en 1980, un recluso con problemas de salud murió por un golpe de calor cuando las temperaturas dentro de la cárcel alcanzaron los 95 grados Fahrenheit (35 grados Celsius).
“Es inexcusable que nos encontremos en esta situación nuevamente, 50 años después”, escribió el sheriff.
El comisionado del Condado de Shelby, Mick Wright, advirtió que actualmente no existe una alternativa viable para trasladar a los detenidos en caso de una falla total del sistema de climatización.
Wright señaló que desde septiembre de 2024 la Comisión del Condado ha aprobado más de 58 millones de dólares en asignaciones presupuestarias, fondos de emergencia y enmiendas destinadas a atender los problemas de infraestructura en la cárcel y en el Centro de Justicia Criminal.
“Estas reiteradas fallas en la infraestructura ya no son hechos aislados; son síntoma de problemas sistémicos más profundos que exigen una solución integral”, escribió Wright en una carta enviada recientemente al alcalde del condado, Lee Harris.
El comisionado también manifestó preocupación por la posibilidad de que las altas temperaturas provoquen una tragedia.
“Me preocupa que alguien pueda perder la vida con temperaturas tan altas. No se trata solamente de cumplir con la ley estatal, sino de salvar vidas humanas y garantizar la seguridad de las personas bajo custodia del condado”, afirmó.
Asimismo, Wright indicó que los reclusos que presentan emergencias médicas son trasladados con frecuencia al Hospital Regional One, y expresó inquietud sobre la capacidad del personal médico contratado para atender situaciones derivadas del calor extremo.
La semana pasada, el alcalde del Condado de Shelby, Lee Harris, reconoció que la situación en la cárcel representa un problema serio, aunque destacó que no es el único desafío de infraestructura que enfrenta el gobierno local.
Sus declaraciones se produjeron después del cierre temporal del edificio de 201 Poplar debido a la ruptura de una tubería principal de agua.
“Hablando de la cárcel, obviamente es un problema, pero no es el único”, dijo Harris. “No voy a decir que debemos invertir en la cárcel y no en las escuelas. Tampoco voy a decir que debemos invertir en la cárcel y no en Regional One. Todos estos son asuntos que implican decisiones de vida o muerte”.
Harris agregó que muchas escuelas del condado y las instalaciones de Regional One también enfrentan problemas de infraestructura debido a la antigüedad de sus edificios, por lo que el condado debe equilibrar múltiples necesidades críticas al momento de asignar recursos.






