Las tres claves del discurso más largo de Trump ante la Nación

Policía de Germantown-3

Durante una hora y 45 minutos, el presidente Donald Trump habló sin pausa ante el Congreso. Fue el discurso sobre el Estado de la Nación más largo en la historia moderna. Y también uno de los más confrontativos.

La Paloma Funeral Services | by rodrigodominguez

Desde el primer minuto dejó claro el tono: triunfalista, desafiante y sin concesiones. Proclamó el inicio de una “época de oro de Estados Unidos”, celebró su regreso a la Casa Blanca y culpó directamente a los demócratas de los males económicos del país.

Todo esto en un momento delicado. Las encuestas muestran que, por primera vez en su carrera política, una parte significativa de los estadounidenses ha perdido confianza en su liderazgo económico. Con elecciones legislativas en noviembre, la presión es real. Pero Trump no retrocedió. Al contrario: apretó el acelerador.

Estas son las tres claves de un discurso que dejó aplausos, abucheos y un país aún más dividido.

Trump celebró un mercado bursátil en “máximos históricos” y habló de una “transformación como nadie antes había visto”.

“Nunca volveremos a donde estábamos hace poco”, afirmó.

La Paloma Funeral Services | by rodrigodominguez

Sin embargo, apenas reconoció el malestar que millones de familias sienten por el aumento de precios, salarios estancados y altos costos de vivienda y salud. Admitió que existen dificultades, pero responsabilizó directamente a su predecesor, Joe Biden, y a los demócratas en el Congreso.

Defendió su llamada “gran y bella ley”, que incluye exenciones fiscales sobre propinas y horas extras, así como deducciones para personas mayores —a las que describió como “sin impuestos a la Seguridad Social”, una afirmación cuestionada por expertos—. También promovió nuevas “cuentas Trump” con ventajas fiscales para niños.

Prometió que los republicanos “siempre protegerán la Seguridad Social, Medicare y Medicaid”, pese a que su legislación recortó Medicaid en aproximadamente un billón de dólares.

La Paloma Funeral Services | by rodrigodominguez

En materia comercial, defendió los aranceles como herramienta para “lograr grandes beneficios para nuestro país” y calificó de “decepcionante” la decisión de la Corte Suprema que anuló algunos de ellos. Aseguró que buscará otras vías legales para imponerlos, incluso sin aprobación del Congreso, aunque los aranceles generales anunciados recientemente enfrentan límites de tiempo establecidos por ley.

Si hubo un tema donde Trump se mostró más firme fue la inmigración. Aseguró haber logrado “la frontera más fuerte en la historia de Estados Unidos” y una reducción drástica en la llegada de indocumentados.

Destacó, uno por uno, casos de víctimas de delitos cometidos por personas que se encontraban en el país sin autorización. Algunos familiares estaban presentes en el recinto. Fue un momento cargado de emoción, cuidadosamente construido para reforzar su narrativa de orden y control.

Pero el contraste fue evidente.

Trump no mencionó a Alex Pretti ni a Renee Good, estadounidenses que murieron baleados por agentes federales en Minneapolis. La representante demócrata Norma Torres sostenía un cartel con sus fotografías. Las congresistas Ilhan Omar y Rashida Tlaib le gritaron: “¡Has matado a estadounidenses!”.

La Paloma Funeral Services | by rodrigodominguez

El ambiente se tensó aún más cuando el congresista demócrata Al Green fue expulsado por segundo año consecutivo. Esta vez, tras agitar un cartel que decía: “¡LOS NEGROS NO SON SIMIOS!”, en referencia a un video generado por inteligencia artificial que apareció en redes sociales vinculadas a Trump y que mostraba a los Obama como simios. El presidente eliminó el video, pero dijo que no se disculparía.

La división fue palpable. Silencios incómodos de un lado. Aplausos de pie del otro.

Lejos de tender puentes, Trump optó por el enfrentamiento frontal.

Acusó a los demócratas de causar la inflación, apoyar “fronteras abiertas para todos” y promover lo que llamó la “nueva estafa verde”, en referencia a políticas contra el cambio climático.

“Las mismas personas en esta Cámara que votaron por esos desastres de repente usan la palabra asequibilidad”, dijo, visiblemente frustrado. “Ustedes causaron ese problema”.

En un momento señaló al bloque demócrata y afirmó: “Esta gente está loca”. El vicepresidente J.D. Vance y el presidente de la Cámara, Mike Johnson, se pusieron de pie para aplaudir.

También instó al Senado a aprobar la Ley SAVE America para reformar las leyes electorales, asegurando que “la única manera de que sean elegidos es haciendo trampa”, en referencia a los demócratas. Incluso bromeó con la idea de un “tercer mandato”. Algunos republicanos rieron entre dientes.

No hubo ramas de olivo. No hubo llamados a la unidad nacional. Fue, más bien, un discurso de campaña pronunciado desde el podio presidencial.

El discurso más largo sobre el Estado de la Nación no solo rompió un récord de tiempo. También dejó al descubierto el momento político que vive Estados Unidos: polarización abierta, economía bajo escrutinio y un presidente que, ante las dudas, responde con desafío.

Trump habló como quien ya está en campaña. Y el Congreso reaccionó como un país dividido en dos mitades que ya casi no se escuchan.

La pregunta ahora no es cuánto duró el discurso.

La pregunta es cuánto más puede durar esta confrontación.