Gobiernos locales de Tennessee podrían perder fondos si no reportan a inmigrantes sin estatus

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Un nuevo proyecto de ley presentado en la legislatura de Tennessee ha encendido alarmas entre comunidades inmigrantes, defensores de derechos humanos y organizaciones civiles. La propuesta, impulsada por el representante republicano Dennis Powers, busca ampliar la ya existente Ley de Verificación de Elegibilidad para Beneficios, con el fin de exigir a gobiernos locales reportar a inmigrantes sin estatus legal ante autoridades estatales y federales.

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La medida, identificada como HB1710 en la Cámara de Representantes, fue presentada en enero y propone que toda persona que solicite ayuda pública a nivel local sea asistencia para la vivienda, servicios para personas sin hogar, salud pública o cuidado infantil deba someterse a una verificación de su estatus migratorio. Si no se cumple con los requisitos legales, el individuo deberá ser reportado a la Oficina General de la Asamblea Legislativa, al Departamento de Finanzas y Administración, y a la División Centralizada de Control de Inmigración.

“Lo que ya hacemos a nivel estatal, queremos que se haga también a nivel local”, explicó Powers al medio Tennessee Lookout. “Muchos programas son administrados por los condados y municipios, y no siempre se verifica el estatus de quienes solicitan los beneficios”.

El proyecto, que por ahora se aplicaría solo a adultos, también contempla su extensión a padres o tutores de menores que busquen vacunarse en centros de salud pública. Es decir, quienes intenten proteger la salud de sus hijos podrían verse obligados a entregar su información migratoria a las autoridades, o correr el riesgo de ser reportados.

La propuesta va más allá de una simple verificación. Establece sanciones severas para quienes no acaten la ley: las agencias locales o departamentos de salud que no cumplan podrían enfrentar investigaciones por parte del fiscal general del estado, y la posible suspensión de fondos públicos, incluidos contratos, subvenciones e impuestos compartidos por el estado. Además, cualquier funcionario o empleado que no reporte a inmigrantes sin estatus legal podría ser acusado de un delito menor, sancionado con hasta un año de cárcel y multas de hasta $2,500.

Organizaciones como la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes y Refugiados de Tennessee (TIRRC) han manifestado su rechazo categórico a esta propuesta, calificándola de “legislación antiinmigrante” que ignora las verdaderas necesidades de las familias trabajadoras del estado.

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“Mientras las familias enfrentan el aumento del costo de vida, nuestros legisladores están más preocupados en impulsar medidas que dividen y criminalizan”, denunció Lisa Sherman Luna, directora ejecutiva de TIRRC Votes. “Los inmigrantes contribuyen con más de $1.4 mil millones en impuestos estatales y locales. Estos proyectos de ley no solo son malas políticas, son pecaminosos”.

El rechazo no se ha limitado a organizaciones civiles. Voces religiosas también han condenado la medida. El reverendo Wesley King, ministro asociado de la Iglesia Cristiana de Vine Street, fue enfático:

“¿Cómo pueden políticos que se proclaman cristianos promover una agenda tan dañina y odiosa? Esto no es justicia, es persecución disfrazada de ley”.

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Este proyecto de ley no es aislado. Forma parte de una serie de iniciativas estatales que buscan restringir los derechos y el acceso a servicios de la comunidad inmigrante. La tendencia preocupa a líderes comunitarios, quienes temen que estas políticas impulsen el miedo, la desconfianza y la marginalización, especialmente en ciudades y condados donde las comunidades inmigrantes son parte esencial del tejido económico y social.

La discusión sobre HB1710 apenas comienza, pero el mensaje ya ha sido recibido con claridad por miles de familias: si se aprueba esta ley, buscar ayuda podría convertirse en un riesgo.

¿Estamos como sociedad dispuestos a castigar a quienes más necesitan ayuda, solo por su estatus migratorio?
Esa es la pregunta que ahora debe responder Tennessee.