BYHALIA, Mississippi — Lo que pudo haberse convertido en uno de los centros de detención de ICE más grandes del país ya no será una realidad en el norte de Mississippi. El senador federal por Mississippi, Roger Wicker, anunció que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) ha retirado oficialmente al condado de Marshall de la lista de sitios considerados para la instalación de un nuevo y masivo centro de detención.
La noticia fue confirmada tras una conversación entre Wicker y la secretaria del DHS, Kristi Noem, quien le aseguró que el almacén ubicado cerca de la I-269 en Byhalia ya no será contemplado como opción.
“Acabo de hablar con la secretaria del DHS, Noem, sobre el propuesto centro de detención de ICE en el condado de Marshall. Le transmití la oposición de los funcionarios electos locales y de planificación urbana, así como las preocupaciones sobre el desarrollo económico. Agradezco que haya accedido a buscar otra ubicación”, escribió Wicker en sus redes sociales.
El plan original generó preocupación entre líderes locales y residentes, no solo por el impacto social y comunitario que implicaría, sino también por las consecuencias económicas que un centro de este tipo traería para el área.
George Zinn, presidente de la Junta de Supervisores del condado de Marshall, no ocultó su alivio:
“Que se instalara un centro de detención de ICE allí, sin duda, plantearía un grave problema”, expresó. “Creo que para otras empresas que estarían interesadas en ubicarse en ese parque industrial. Así que me sorprendió. Debo decir también que ninguno de los miembros de la junta, ni ninguno de los directores, tenía conocimiento real de esto”.
Zinn agregó que tanto él como otros funcionarios se sintieron “tomados por sorpresa” cuando se hizo pública la posibilidad de que el almacén se convirtiera en un centro de detención. El sitio —de 800 mil pies cuadrados— era uno de los 23 considerados a nivel nacional y se perfilaba como uno de los más grandes: un “megacentro” con capacidad para albergar hasta 8,500 personas, una cifra que supera por seis veces la población total de Byhalia.
Para muchos, esta decisión representa una victoria no solo política, sino también comunitaria. La presencia de un centro de detención de tal magnitud habría cambiado radicalmente la identidad del parque industrial y frenado oportunidades de inversión y empleo en la región.
“Creo que sí. Creo que sí”, insistió Zinn al ser consultado sobre si considera que fue la mejor decisión para el condado. “Y creo que, ya sabes, quizás deberíamos tomar algunas precauciones para intentar, ya sabes, averiguar un poco más sobre los intereses de las personas que están visitando algunas de las instalaciones”.






