Un matrimonio de pastores mexicanos recuperó su libertad tras permanecer varios días bajo custodia de las autoridades migratorias y denunció que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) los presionaron para que firmaran su salida voluntaria de Estados Unidos.
Nepthalí Zozaya Saucedo, de 36 años, y Cinthia Saraí Cardona Otero, de 34, aseguraron que durante su detención fueron advertidos en repetidas ocasiones de que podrían ser separados de sus tres hijos, todos ciudadanos estadounidenses, e incluso separados entre ellos como pareja, si no aceptaban autodeportarse.
De acuerdo con su testimonio, ambos se negaron a firmar los documentos y permanecieron detenidos desde el 23 de julio hasta el fin de semana pasado.
La pareja fue arrestada en el Aeropuerto Internacional de McAllen, Texas, cuando se disponía a abordar un vuelo con destino a Carolina del Norte para asistir a un retiro matrimonial organizado por la Asociación Evangelística Billy Graham.
Zozaya y Cardona han servido durante más de una década como pastores asistentes en la Comunidad Cristiana Emanuel, una congregación de las Asambleas de Dios ubicada en Edinburg, Texas. Son padres de un niño de 7 años y de unos gemelos de casi 3 años.
Sandy Ovalle, integrante de la junta directiva de la Red Nacional Cristiana Latina, afirmó que ambos cuentan con visas R-1 vigentes para trabajadores religiosos y que actualmente esperan una respuesta a sus solicitudes de residencia permanente.
Sin embargo, un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) rechazó esa versión y sostuvo que la pareja ingresó a Estados Unidos el 27 de febrero de 2022 con visas que expiraron el 7 de julio de ese mismo año, por lo que, según la dependencia, permanecieron en el país durante cuatro años sin un estatus migratorio vigente.
El DHS informó además que ambos fueron liberados bajo el programa de Alternativas a la Detención, el cual les exige presentarse en la oficina de inmigración de Harlingen dentro de seis meses y reportarse por teléfono una vez al mes mientras un juez de inmigración analiza su caso.
Tras recuperar su libertad, el matrimonio regresó el domingo a su iglesia, donde participó nuevamente en el servicio religioso y cantó junto a su congregación, la cual había impulsado una campaña pública para exigir su liberación.
Crédito de la información: Carlos Moreno Reporta.






