Más de un año después de sufrir un aborto espontáneo mientras se encontraba bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la guatemalteca Iris Dayana Monterroso Lemus continúa enfrentando el dolor de la pérdida de su hijo y la imposibilidad de darle una despedida digna.
Desde Guatemala, donde fue deportada en mayo de 2025, Monterroso Lemus asegura que el duelo sigue tan presente como el primer día. Mientras tanto, las cenizas del bebé permanecen en Tennessee bajo el cuidado de su pareja, Gary Bivens, quien espera reunir los recursos necesarios para trasladarlas y enterrarlas junto a ella.
“Ahí se quedarán hasta que pueda llevarlas a Guatemala”, dijo Bivens, quien afirma que no ha pasado una sola noche sin pensar en el hijo que nunca llegó a conocer.
La pérdida ocurrió durante su detención
Monterroso Lemus fue arrestada en Lenoir City, Tennessee, tras no comparecer a una audiencia relacionada con un caso de custodia de menores. Posteriormente fue detenida por ICE en marzo de 2025 y trasladada al Centro Correccional de Richwood, en Luisiana.
Durante su estancia en ese centro, la mujer perdió el embarazo.
“Tuve a mi bebé muerto dentro de mí durante tres días en ese centro de Luisiana”, relató el año pasado.
Su caso atrajo atención nacional luego de que el periódico The Banner publicara un reportaje sobre las condiciones que enfrentó durante su detención. Poco después de perder a su hijo, fue deportada a Guatemala.
Actualmente reside en Petén, una región rural del norte de Guatemala donde, según relata, enfrenta condiciones difíciles de vida, con acceso limitado a electricidad y agua potable.
“La tristeza me consume. He caído en una profunda depresión”, declaró.
Además del dolor por la pérdida de su bebé, Monterroso Lemus permanece separada de sus otros tres hijos, quienes continúan viviendo en Tennessee bajo el cuidado de su madre.
Denuncias de negligencia médica
Monterroso Lemus sostiene que durante su embarazo no recibió la atención médica adecuada mientras permanecía detenida.
Según su testimonio, solicitó en repetidas ocasiones una ecografía para verificar el estado de su embarazo, pero asegura que únicamente recibió controles básicos de presión arterial y análisis de orina.
“Les pedí que me enviaran de regreso a Guatemala porque estaba embarazada y no recibía la atención médica que necesitaba”, afirmó.
También denunció malas condiciones dentro del centro de detención, incluyendo alimentos en mal estado y trato humillante por parte de algunos guardias.
Sin embargo, ICE rechazó públicamente esas acusaciones en un comunicado emitido semanas después de que la historia se hiciera pública. La agencia aseguró que Monterroso Lemus recibió atención prenatal, una ecografía, consultas médicas especializadas, atención dental y medicamentos.
No obstante, documentos clínicos revisados por The Banner señalan que el embarazo estuvo “complicado por la falta de atención prenatal”. Los registros también confirman que el parto ocurrió bajo vigilancia constante de personal de seguridad.
Hasta la fecha, Bivens y los abogados que apoyan a la familia continúan solicitando los expedientes médicos completos para esclarecer qué atención recibió realmente durante su detención.
Un duelo a la distancia
Monterroso Lemus y Bivens se conocieron como vecinos en Lenoir City y construyeron una relación que, según ambos, los llevó a planear una vida juntos.
Bivens asegura que ella fue un apoyo fundamental tras la muerte de su primera esposa y que tenían planes de matrimonio antes de la detención.
Desde la deportación, la pareja solo puede comunicarse mediante llamadas telefónicas y videollamadas que con frecuencia se interrumpen debido a fallas eléctricas y problemas de conexión en la región donde vive Monterroso Lemus.
“Solo nos vemos por videollamada, pero no es lo mismo”, expresó ella. “Lo extraño mucho”.
Bivens asegura que planea mudarse definitivamente a Guatemala para reunirse con ella. Sin embargo, el costo de trasladar sus pertenencias, herramientas de trabajo y un generador eléctrico representa un desafío económico importante.
Además, tuvo que posponer un viaje que planeaba realizar debido a la documentación requerida para transportar legalmente las cenizas del bebé.
“Ella quiere darle un entierro digno y yo también”, afirmó.
Aumentan las preocupaciones por embarazos bajo custodia migratoria
El caso de Monterroso Lemus ocurre en medio de un creciente debate sobre el trato a mujeres embarazadas dentro de los centros de detención migratoria.
Datos del Departamento de Seguridad Nacional muestran que entre enero de 2025 y febrero de 2026 se registraron 16 abortos espontáneos mientras mujeres permanecían bajo custodia federal. Durante ese mismo período, ICE deportó a 363 mujeres embarazadas, puérperas o en período de lactancia.
Ante estas cifras, la congresista demócrata por California, Sydney Kamlager Dove, presentó recientemente una propuesta legislativa destinada a establecer estándares federales para la atención de mujeres embarazadas bajo custodia de agencias migratorias.
La iniciativa busca ampliar las protecciones para mujeres detenidas por ICE, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza y la Oficina de Reasentamiento de Refugiados.
Kamlager Dove señaló que el caso de Monterroso Lemus fue uno de los ejemplos que motivaron la presentación del proyecto.
“Estas historias son profundamente perturbadoras y ocurren con más frecuencia de la que deberían”, declaró.
“No te escuchan”
A pesar de los esfuerzos legislativos, Monterroso Lemus se muestra escéptica sobre posibles cambios en el corto plazo.
Desde su hogar en Guatemala, asegura que la experiencia dejó una profunda huella en su vida y en su confianza en el sistema migratorio.
“Quizás las cosas nunca cambien porque así son las cosas cuando no tienes papeles”, dijo. “No te escuchan. Te tratan como si no tuvieras corazón, hijos o familia. Simplemente te envían lejos y no les importa lo que piensen los demás”.
Mientras tanto, las cenizas de su hijo continúan esperando en Tennessee. Para ella y para Bivens, poder reunirse nuevamente y darle sepultura representa el último paso de un duelo que aún no ha terminado.
Ante las dificultades económicas que enfrentan para reunirse y cumplir el deseo de dar un entierro digno a su hijo, la familia ha creado una campaña de recaudación de fondos en GoFundMe. Según Bivens, el dinero será utilizado para cubrir los costos del traslado de sus pertenencias a Guatemala, los gastos de viaje y la documentación necesaria para transportar las cenizas del bebé. La pareja espera que el apoyo de la comunidad les permita finalmente reunirse y cerrar un capítulo marcado por la pérdida, la separación y el duelo.






