La tensión volvió a encenderse frente al centro de detención de inmigrantes Delaney Hall, en Newark, Nueva Jersey. Protestas, enfrentamientos con agentes federales, denuncias de condiciones inhumanas y reportes de una huelga de hambre mantienen bajo el ojo público a esta instalación operada por GEO Group y utilizada por ICE para detener inmigrantes.
La madrugada del lunes se vivieron escenas de caos afuera del centro. Videos difundidos por Freedom News TV muestran a manifestantes bloqueando vehículos gubernamentales sin identificación mientras agentes armados y con el rostro cubierto intentaban dispersar a la multitud. En las imágenes también se observa a personas siendo empujadas y al menos un manifestante arrastrado por el suelo durante los arrestos.
Todo ocurre en medio de crecientes cuestionamientos sobre las condiciones dentro de Delaney Hall, una instalación con capacidad para mil detenidos.
Reportan huelga de hambre por condiciones “inhumanas”
De acuerdo con NJ.com, más de 300 detenidos iniciaron el viernes una huelga de hambre y laboral para denunciar las condiciones en las que aseguran vivir dentro del centro.
El senador demócrata Andy Kim visitó la instalación el sábado luego de conocer los reportes. Según relató en redes sociales, habló con personas arrestadas durante entrevistas migratorias programadas para obtener la residencia permanente.
Kim aseguró que observó alimentos en mal estado y escuchó denuncias de mujeres detenidas que afirmaron no tener acceso adecuado a atención médica y haber sido separadas de sus hijos lactantes.
“Vi un cartón de leche completamente solidificado”, escribió el senador.
Las acusaciones aumentaron la presión sobre el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), especialmente en momentos en que organizaciones defensoras de inmigrantes cuestionan las políticas migratorias implementadas bajo la administración de Donald Trump.
Una investigación reciente de CNN reveló que casi 50 detenidos de ICE han muerto desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, la cifra más alta registrada en al menos dos décadas.
DHS rechaza las acusaciones
El Departamento de Seguridad Nacional negó categóricamente las denuncias.
En un comunicado, la agencia afirmó que los detenidos reciben tres comidas diarias, agua potable, ropa, duchas y acceso a teléfonos para comunicarse con abogados y familiares.
“ICE tiene estándares de detención más altos que la mayoría de las cárceles de Estados Unidos”, señaló el DHS.
La vicesecretaria interina Lauren Bis calificó las denuncias como “una maniobra política” impulsada por funcionarios demócratas de Nueva Jersey.
“NO hay huelga de hambre en Delaney Hall. NO hay condiciones deficientes ni abuso en la instalación”, afirmó.
Mientras tanto, CNN informó que solicitó comentarios adicionales a GEO Group, empresa privada que administra el centro.
Protestas y enfrentamientos afuera del centro
La noche del domingo y madrugada del lunes, al menos una docena de manifestantes permanecieron frente a Delaney Hall.
Según el DHS, cerca de 125 personas bloquearon entradas y salidas del centro utilizando barricadas humanas y estructuras metálicas.
Los enfrentamientos aumentaron cuando agentes federales intentaron trasladar a Martin Alonso Soto Hernández, un inmigrante acusado de agresión y vinculado a las protestas internas, según las autoridades.
Su esposa había participado días antes en una manifestación donde denunció la huelga de hambre dentro del centro.
El DHS aseguró que los manifestantes intentaron impedir el traslado del detenido hacia otra instalación de ICE en Elizabeth, Nueva Jersey.
Abogados de Soto Hernández lograron visitarlo posteriormente y describieron un estado físico alarmante.
“Está en los puros huesos. Podría llevárselo el viento”, dijo el abogado Alex Minogue, quien aseguró que su cliente pesa cerca de 110 libras.
Legisladores denuncian falta de acceso
La controversia también escaló al terreno político.
La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, junto a otros legisladores demócratas, denunciaron que se les negó el acceso a Delaney Hall durante intentos de supervisión realizados entre domingo y lunes.
El DHS respondió que las visitas fueron suspendidas “por extrema precaución” tras los disturbios.
Sherrill reiteró su postura a favor del cierre del centro.
“Las personas dentro de Delaney Hall son padres, madres, hijos e hijas. Todos merecen ser tratados con dignidad básica”, expresó.
Por su parte, el congresista Rob Menendez Jr. afirmó que intentó realizar una visita sorpresa de supervisión luego de recibir información de que un detenido podría ser deportado por participar en la huelga.
“Me están negando mi derecho de supervisión”, denunció.
El senador Cory Booker también se sumó a las críticas.
“Los inmigrantes en Delaney Hall están en huelga de hambre porque están luchando por sus derechos humanos”, escribió en redes sociales. “Las condiciones son deplorables”.
Mientras continúan las protestas y las denuncias cruzadas, Delaney Hall se ha convertido en un nuevo símbolo del intenso debate nacional sobre inmigración, derechos humanos y las condiciones dentro de los centros de detención en Estados Unidos.






