El portón del centro de detención en Mason se abrió cerca del mediodía del viernes. Afuera, el calor y la espera. Adentro, casi dos meses de incertidumbre. Yasser López Soza, estudiante de preparatoria en Memphis, finalmente caminó hacia la libertad por orden de un juez federal.
“Me siento bien. Me siento feliz de volver a la escuela, al equipo de fútbol… simplemente volver”, dijo el joven de 18 años, con palabras sencillas, pero cargadas de alivio.
López Soza había permanecido bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) desde el 20 de febrero. Ese día, el vehículo en el que viajaba fue detenido por agentes federales mientras se dirigía a un partido de fútbol. Desde entonces, su rutina cambió: de las aulas y la cancha, a una celda en el centro de detención de Mason. No tiene antecedentes penales.
La orden de su liberación llegó desde el Tribunal de Distrito de Estados Unidos. La jueza principal, Sheryl H. Lipman, fue clara y directa en su fallo:
“La detención de López Soza sin fianza violó su derecho a la libertad, el cual no puede ser ignorado a la ligera. Por lo tanto, López Soza tiene derecho a la liberación inmediata”.
Pero incluso con la orden en mano, la salida no fue inmediata.
Mauricio Calvo, presidente y director ejecutivo de Latino Memphis, relató los obstáculos enfrentados esa misma mañana:
“Estuvimos aquí desde temprano y hasta las tres de la madrugada se negaron a liberarlo. Decían que no tenían la documentación, a pesar de que ya se les había entregado una copia”.
El caso de Yasser también refleja un proceso migratorio complejo. Es originario de Nicaragua y llegó a Estados Unidos en diciembre de 2022, cuando tenía 15 años, junto a su madre. Ambos recibieron una orden de deportación en junio de 2025, pero el caso fue reabierto en agosto, según los documentos judiciales.
Para su familia, la decisión del tribunal representa más que una victoria legal. En un comunicado expresaron:
“Estamos agradecidos por esta nación que permite impugnar una detención y que esa impugnación sea escuchada y resuelta de manera justa. Lo ocurrido hoy demuestra que el sistema funciona”.
Sin embargo, también dejaron claro su dolor:
“Nos decepciona que esta detención haya ocurrido en primer lugar, violando los derechos civiles de Yasser”.
El joven ahora espera retomar su vida: regresar a la Memphis Business Academy, reencontrarse con sus compañeros y volver a la cancha.
Desde el ámbito político, la representante estatal Gabby Salinas también reaccionó, cuestionando el accionar de las autoridades:
“La violación de sus derechos civiles es un ejemplo de la agresividad y la falta de rendición de cuentas que hemos visto. La comunidad merece respuestas”.
Mientras tanto, en Memphis, la historia deja más que un desenlace. Deja preguntas. Sobre procedimientos. Sobre derechos. Y sobre el costo humano de decisiones que, en cuestión de minutos, pueden cambiar la vida de un joven.
Yasser ya está libre. Pero el debate apenas comienza.






