La tensión no solo se siente en Medio Oriente. También sacude los pasillos del poder en Washington. Y esta vez, las palabras pesan tanto como las armas.
El congresista demócrata por Memphis, Steve Cohen, lanzó una acusación directa y grave contra el presidente Donald Trump: incitar al genocidio. Todo, tras una declaración que ha encendido alarmas dentro y fuera de Estados Unidos.
“Toda una civilización morirá esta noche, para no volver jamás”, escribió Trump el martes por la mañana, en referencia a Irán, en medio de negociaciones críticas entre ambos países.
Para Cohen, esa frase cruzó una línea que no se puede ignorar.
“La megalomanía de Trump ha llegado a tal punto que sus ataques propuestos para esta noche deben detenerse”, expresó en un comunicado. “Incitar al fin de la ‘civilización’ persa es un llamado al genocidio… algo que cualquier persona decente debe rechazar”.
El congresista fue más allá. Pidió al gabinete presidencial invocar la Enmienda 25 para destituir a Trump de su cargo, señalando que el mandatario representa un peligro inmediato.
“Es moralmente reprobable que un presidente estadounidense incite al genocidio. Nuestros líderes militares tienen el deber de rechazar órdenes ilegales. Trump ha ido demasiado lejos”, añadió Cohen.
No está solo. Desde el Senado, el demócrata Ed Markey calificó al presidente como “completamente inestable y peligroso” y pidió iniciar un proceso de destitución, según reportó The Hill.
La Casa Blanca respondió con una sola palabra: “patéticas”, refiriéndose a las críticas demócratas.
Mientras tanto, el reloj sigue avanzando.
Fuentes cercanas a las negociaciones confirmaron que las conversaciones diplomáticas continúan, pero Irán ya rechazó la última propuesta de Estados Unidos. El panorama es incierto. Y el tiempo, escaso.
Trump ha fijado como límite las 8:00 p.m. en Washington, sugiriendo que esta vez no habrá prórrogas.
En paralelo, la retórica se intensifica. El presidente estadounidense amenazó con destruir centrales eléctricas y puentes en Irán si no se cumplen sus condiciones, incluyendo la reanudación total del tráfico en un estrecho clave por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial.
Del otro lado, la respuesta también sube de tono.
El presidente iraní aseguró que 14 millones de personas se han ofrecido como voluntarias para luchar. Autoridades del país hicieron un llamado urgente a jóvenes, estudiantes, artistas y profesores para formar cadenas humanas alrededor de infraestructuras críticas, en un intento desesperado por disuadir posibles ataques.
Líderes mundiales y expertos en derecho internacional han advertido que acciones de esta magnitud podrían constituir crímenes de guerra.






