En un nuevo episodio de confrontación verbal, el presidente Donald Trump lanzó fuertes críticas contra el Papa León XIV, marcando distancia con el primer pontífice estadounidense en un momento ya cargado de tensiones internacionales.
Las declaraciones llegaron el domingo, tanto frente a la prensa como en su red social Truth Social. Desde la Base Conjunta Andrews, en Maryland, Trump no suavizó el tono.
“No creo que esté haciendo un buen trabajo. Supongo que le gusta la delincuencia”, dijo ante periodistas, respondiendo a preguntas sobre sus publicaciones.
El mandatario fue más allá. Calificó al Papa como “débil en materia de delincuencia” y “terrible en política exterior”. Y remató con una frase directa:
“No soy un gran admirador del Papa León XIV”.
Trump también criticó posturas atribuidas al pontífice. “No nos gusta un Papa que diga que está bien tener un arma nuclear… No queremos un Papa que diga que la delincuencia está bien en nuestras ciudades”, afirmó, sin ofrecer detalles específicos.
Hasta el momento, el Vaticano no ha emitido respuesta oficial.
Las tensiones no surgieron de la nada. La semana pasada, el Papa León XIV cuestionó públicamente las amenazas de Trump de “aniquilar” la civilización iraní. Desde el Vaticano, el pontífice recordó que “los ataques contra infraestructura civil son contrarios al derecho internacional” y pidió a la comunidad internacional presionar por la paz.
En su mensaje de Pascua, además, advirtió que el mundo se está “volviendo indiferente” ante la violencia. También ha sido crítico de las políticas migratorias de la actual administración.
Esa postura parece haber encendido la respuesta del presidente.
En Truth Social, Trump incluso sugirió que la elección del Papa tuvo motivaciones políticas.
“Si yo no estuviera en la Casa Blanca, Leo no estaría en el Vaticano”, escribió, insinuando que su nacionalidad influyó en la decisión del cónclave.
Lo llamativo es el cambio de tono. En mayo, tras la elección del pontífice, Trump celebró el hecho como “un gran honor” para Estados Unidos.
“¿Qué mayor honor podría haber?”, dijo entonces, mostrando entusiasmo por el histórico nombramiento.
Hoy, ese respaldo parece haber quedado atrás.
En medio de este cruce, una encuesta de NBC News realizada en marzo refleja percepciones contrastantes. El 42% de los encuestados expresó una opinión favorable del Papa, frente a un 8% negativa. En el caso de Trump, el 41% manifestó una opinión positiva, mientras que el 53% lo evaluó negativamente.
Cifras que, más allá de la política, evidencian un país dividido… incluso cuando se trata de figuras que deberían unir.
No es común ver a un presidente de Estados Unidos confrontar de esta manera a un Papa. Menos aún cuando ambos comparten nacionalidad, un hecho histórico que en su momento fue motivo de orgullo.






