La tranquilidad de una zona rural del noreste de Mississippi se rompió de la peor manera. Seis personas fueron asesinadas a tiros la noche del viernes en una cadena de ataques que, según las autoridades, fueron perpetrados por un solo hombre. Entre las víctimas hay una niña de apenas 7 años.
El sospechoso fue identificado como Daricka M. Moore, de 24 años, quien fue arrestado poco antes de la medianoche durante un retén policial en Cedarbluff, tras una intensa movilización de agencias locales, estatales y federales. Moore permanece detenido sin derecho a fianza en la cárcel del condado de Clay, en la ciudad de West Point, acusado de asesinato. Su primera comparecencia ante un juez está prevista para el lunes.
El sheriff del condado de Clay, Eddie Scott, confirmó en conferencia de prensa que las evidencias y los testimonios apuntan a que Moore fue el único tirador y que no se reportaron personas heridas, solo víctimas mortales.
“En una situación como esta, un miembro de la familia ataca a su propia familia”, dijo Scott. “Sea cual sea la razón, esperamos descubrirla”.
De acuerdo con la investigación, el primer ataque ocurrió en una casa móvil ubicada en un camino de tierra en el oeste del condado de Clay. Allí, Moore habría asesinado a su padre, Glenn Moore, de 67 años; a su hermano, Quinton Moore, de 33; y a su tío, Willie Ed Guines, de 55 años.
Posteriormente, el sospechoso robó la camioneta de su hermano y condujo varios kilómetros hasta la vivienda de una prima. Según el sheriff, Moore entró por la fuerza e intentó cometer una agresión sexual. Luego, en uno de los actos más estremecedores del caso, apuntó con un arma a la cabeza de una niña de 7 años y le disparó, causándole la muerte.
“No sé qué tipo de motivo podría tener alguien para matar a una niña de 7 años”, expresó Scott visiblemente afectado.
Testigos indicaron que Moore también apuntó con un arma a otro niño pequeño, pero no disparó. No está claro si el arma falló o si decidió no accionar el gatillo. La madre y un tercer menor se encontraban presentes en la vivienda.
“Así de violento fue”, subrayó el sheriff.
El tercer y último escenario fue una pequeña iglesia de madera blanca, la Iglesia Apostólica del Señor Jesús. Allí, Moore habría irrumpido en una residencia y asesinó al pastor Barry Bradley y a su hermano Samuel Bradley, para luego robar uno de sus vehículos. Las víctimas residían la mayor parte del tiempo en Columbus, pero pasaban los fines de semana en los terrenos de la iglesia. Algunos familiares de Moore asistían a ese templo, según las autoridades.
Moore fue capturado a las 11:24 p.m., cerca del lugar del segundo tiroteo, unas cuatro horas y media después de la primera llamada al 911. Al momento de su detención, portaba un rifle y una pistola, y los investigadores ahora tratan de determinar cómo obtuvo las armas.
El fiscal del distrito del condado de Clay, Scott Colom, informó que buscará elevar los cargos y no descarta solicitar la pena de muerte. De ser acusado formalmente de asesinato capital, Moore no tendría derecho a fianza bajo la ley estatal. También señaló que probablemente se le asignará un defensor público.
“Seis personas, una noche, varios escenarios diferentes; es una situación tan grave como puede ser”, afirmó Colom.
El médico forense estatal realiza las autopsias, mientras los investigadores continúan interrogando al sospechoso para esclarecer el motivo de la masacre, que por ahora sigue siendo un misterio.
El sheriff Scott aseguró que los familiares sobrevivientes están abrumados por el dolor.
“Fue muy difícil tener conversaciones que no fueran oraciones con todos los presentes”, dijo. “Esto ha conmocionado profundamente a nuestra comunidad”.
Un pueblo pequeño, caminos de tierra, una iglesia humilde… y una violencia que dejó cicatrices difíciles de borrar.





