En un momento donde las pantallas dominan la vida diaria de los niños, Tennessee ha decidido poner un alto o al menos, un límite más claro dentro de las aulas. Un proyecto de ley que inicialmente buscaba prohibir el uso de dispositivos digitales en escuelas primarias ahora toma un rumbo distinto, pero no menos significativo.
La propuesta, impulsada por el senador Joey Hensley, republicano por Hohenwald, y la representante Michele Reneau, republicana por Signal Mountain, ya superó ambas cámaras legislativas y se dirige al despacho del gobernador Bill Lee. Sin embargo, el texto que llegará a su escritorio no es el mismo que se presentó al inicio.
La versión original era tajante: prohibir dispositivos digitales en clases para estudiantes de kínder a quinto grado, eliminar exámenes electrónicos y limitar incluso el uso por parte de los maestros. Pero esa línea dura cambió.
El 16 de marzo, el Senado estatal aprobó una enmienda clave. En lugar de una prohibición total, la nueva versión exige que los distritos escolares y las escuelas públicas autónomas desarrollen sus propias políticas sobre el uso de dispositivos digitales. Estas reglas deberán ajustarse a la edad de los estudiantes, enfocarse en fines educativos y reducir el tiempo innecesario frente a la pantalla, sin sacrificar la calidad de la enseñanza.
“Es mucho más difícil hacer una prueba en la computadora cuando hay que desplazarse constantemente y manipular la pantalla para responder las preguntas. Vemos que esto afecta las calificaciones”, expresó el senador Hensley, dejando claro el origen de la preocupación.
Aun así, la legislación reconoce que la tecnología tiene su lugar. No se prohíbe el uso de dispositivos para apoyo educativo, programas de recuperación, adaptaciones bajo la Ley de Educación para Personas con Discapacidades, evaluaciones, capacitación docente ni modalidades como educación virtual, instrucción en casa o aprendizaje híbrido.
El proyecto define “dispositivos digitales” como cualquier equipo electrónico utilizado con fines educativos que pueda acceder, procesar, almacenar o transmitir datos.
Para algunos, esta medida representa un paso hacia el rescate del aprendizaje tradicional, ese que no depende de una pantalla. Para otros, es una decisión que podría complicar la implementación de días virtuales y limitar herramientas modernas que ya forman parte del sistema educativo.
Si el gobernador Lee firma la legislación, entraría en vigor el 1 de julio de 2026.






