Byhalia, Mississippi.
La preocupación se convirtió en protesta. En Byhalia, residentes, activistas y organizaciones comunitarias se reunieron para rechazar públicamente la posible apertura de un nuevo centro de detención de ICE en el condado de Marshall, una propuesta que ha encendido alarmas en todo el norte de Mississippi.
De acuerdo con Vecindarios 901, que publicó el llamado inicial, la conferencia de prensa en Byhalia, Mississippi, se realizó como parte de la protesta directa contra la apertura de este centro de detención de ICE en el estado. Desde ahí, el mensaje fue contundente: Mississippi no necesita otro lugar donde las personas migrantes sean encarceladas en condiciones que ya han demostrado ser mortales.
La organización Indivisible De Soto Mississippi denunció que el proyecto representa, en la práctica, la creación de “otro campo de concentración” en el estado. Las consignas fueron claras: No más campos de concentración en Estados Unidos.
Uno de los pronunciamientos más firmes vino de Cliff Johnson, reconocido defensor de derechos civiles, quien alzó la voz en contra de lo que calificó como una expansión peligrosa y deshumanizante del sistema de detención migratoria en Mississippi.
Los organizadores de la protesta también expresaron una profunda desconfianza hacia los representantes federales del estado. Señalaron directamente al congresista Trent Kelly y a la senadora Cindy Hyde-Smith, afirmando que no se puede confiar en ellos para supervisar estos centros ni para garantizar que cumplan con las leyes federales y los requisitos sanitarios.
Las denuncias están respaldadas por datos y tragedias humanas. Activistas recordaron que el primer año del segundo mandato de Trump ha sido incluso más mortífero que el 2020, cuando la pandemia de COVID-19 devastó los centros de detención. Las causas, aseguran, son conocidas: hacinamiento extremo, condiciones inhumanas, negligencia médica, deterioro psicológico y, en algunos casos, violencia armada.
Un nombre resonó con fuerza durante la conferencia: Delvin Francisco Rodríguez, quien murió en diciembre de 2025 mientras se encontraba bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Natchez, Mississippi. Su muerte se ha convertido en un símbolo de una crisis que, según los manifestantes, sigue sin respuesta.
Las cifras oficiales refuerzan el reclamo. En menos de un año, la administración federal aumentó casi en un 50% el número de personas detenidas por ICE. Actualmente, el Departamento de Seguridad Nacional mantiene encarceladas a cerca de 60,000 personas, muchas de ellas en instalaciones que ya superan su capacidad contractual.
Otro punto crítico es la falta de supervisión. Denunciaron que se ha impedido repetidamente el acceso de legisladores a los centros de detención, pese a que la ley federal —la Ley de Asignaciones del DHS para el año fiscal 2024— autoriza visitas de supervisión sin previo aviso. Ni Kelly ni Hyde-Smith, afirmaron, han respaldado a otros legisladores que han denunciado estas prácticas.
Aunque jueces federales han fallado a favor del Congreso, declarando ilegales estas restricciones por obstruir la supervisión congresional, el problema persiste. Incidentes recientes en Minnesota demuestran que aún se niega la entrada a representantes electos.
Durante la protesta, los asistentes destacaron la presencia de un candidato demócrata respaldado por la comunidad, quien participó en la conferencia de prensa y expresó públicamente su oposición a la construcción del centro de detención. Para muchos, fue una señal de que la resistencia también se está trasladando al terreno político.
La comunidad de Byhalia dejó un mensaje claro: Mississippi no puede seguir siendo terreno fértil para centros de detención donde la vida humana parece tener poco valor. La pregunta sigue abierta, y duele: ¿por qué siguen muriendo personas bajo custodia de ICE?






