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La llamada aclaró cualquier confusión: mamá se había ido.

La llamada aclaró cualquier confusión: mamá se había ido.

Cile Precetaj, una inmigrante albanesa, fue una de más de una docena de madres encerradas en la cárcel del condado de Calhoun a la espera de su deportación.

Precetaj, de 46 años, había solicitado asilo en los EE. UU. desde el año 2000, y no tiene antecedentes penales. En la solicitud de asilo de Precetaj, afirmó que temía por su vida en Albania y que su familia estaba constantemente amenazada por grupos delictivos que buscaban secuestrarla y prostituirla. También ha expresado sus temores sobre un novio abusivo, que dejó en Albania.

Ella fue salvada de la deportación en el 2014 por una orden ejecutiva, pero fue arrestada el 26 de Abril durante una visita mensual de rutina a la oficina de ICE en Detroit.

Sus tres hijos, de 8, 10 y 16 años, viven con su padre, Pete, un inmigrante yugoslavo que ha vivido en los EE. UU. durante 30 años y es dueño de un restaurante.

ICE ha insistido durante mucho tiempo en que tenía capacidad legal para expulsar a Precetaj de los EE. UU., y que le permitió permanecer en este país para buscar todas sus opciones legales antes de ser deportada.

Mientras un vocero del Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos dijo que  ICE notificó a los miembros de la familia la inminente partida de Cile Precetaj y les dijo a sus familiares que hicieran las maletas hace 10 días, su esposo dijo que no supo que su esposa fue deportada hasta las 4 am del Jueves, cuando ella lo llamó desde Alemania diciéndole que estaba en camino a Albania con dos agentes de ICE.

Esa llamada aclaró cualquier confusión: Mamá se había ido.

“Mis hijos están devastados. No pueden dejar de llorar “, dijo Pete Gojcaj a Free Press el Jueves por la mañana.

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Patricia Frias

Productor de contenido digital para Memphis Noticias.

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