La madrugada de este sábado marcó un punto de quiebre en la historia reciente de Venezuela. En una operación militar a gran escala, fuerzas élite de Estados Unidos capturaron al presidente Nicolás Maduro dentro de su residencia en Caracas y lo trasladaron de inmediato a territorio estadounidense. Horas después, el propio presidente Donald Trump fue más allá: anunció que su gobierno “administrará Venezuela de manera indefinida”.
Trump aseguró que Estados Unidos tomará el control de las vastas reservas de petróleo venezolanas y que empresas estadounidenses invertirán miles de millones de dólares para reconstruir una industria devastada tras años de colapso económico. “Los militares estadounidenses tendrán presencia en Venezuela en lo que respecta al petróleo”, dijo el mandatario, dejando claro que la intervención no será simbólica ni temporal.
Un avión que transportaba a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, aterrizó en la Base de la Guardia Nacional Aérea Stewart, en el estado de Nueva York, según confirmó un funcionario federal. Imágenes difundidas por la filial de CNN, WCBS, mostraron a Maduro vestido de gris, esposado, escoltado por más de una decena de agentes federales vestidos de negro.
De acuerdo con fuentes oficiales, el líder venezolano será trasladado en helicóptero a Manhattan y posteriormente al Centro de Detención Metropolitano, una cárcel federal que ha albergado a figuras de alto perfil en casos emblemáticos. Maduro enfrentará cargos federales por narcotráfico y armas en la corte federal de Manhattan la próxima semana.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló además una nueva acusación formal contra Maduro, su esposa y su hijo, ampliando el alcance legal del caso.
Mientras Maduro era llevado bajo custodia, Caracas amaneció con un silencio inquietante. Videos obtenidos por CNN muestran calles mayormente vacías, aunque en distintos puntos de la capital se formaron largas filas en tiendas, donde ciudadanos se apresuraron a comprar alimentos y suministros ante la incertidumbre.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez exigió la “liberación inmediata” de Maduro y Cilia Flores, denunciando la operación como un acto de agresión extranjera. Por su parte, el canciller venezolano insistió en que Maduro sigue siendo el líder legítimo del país.
Desde la oposición, María Corina Machado pidió que se designe de inmediato a un candidato opositor que asuma el liderazgo nacional, en medio de un escenario político que cambia por horas.
La captura de un presidente en funciones, la promesa de control estadounidense sobre el petróleo y la incertidumbre en las calles dibujan un panorama inédito para Venezuela. Lo ocurrido este sábado no solo redefine el futuro político del país, sino que plantea una pregunta que muchos venezolanos se hacen en silencio: ¿qué viene ahora y a qué costo?





