La contienda por la gobernación de Tennessee ya está en marcha. Sin mítines multitudinarios ni debates todavía, pero con un primer paso clave: la recolección de firmas. Los aspirantes al cargo más alto del estado comenzaron a presentar sus peticiones de nominación ante la División Electoral, marcando así el inicio formal del proceso rumbo a las primarias del 6 de agosto de 2026.
El actual gobernador, Bill Lee, no podrá buscar la reelección debido a los límites de mandato y dejará el cargo en enero de 2027. Será entonces cuando los votantes decidan, en noviembre de 2026, quién tomará las riendas de Tennessee en un momento complejo para el estado.
Hasta ahora, al menos doce personas han manifestado su intención de competir. Entre los nombres que ya suenan con fuerza están la organizadora demócrata de Memphis, Carnita Atwater; la senadora republicana Marsha Blackburn; el representante estatal republicano Monty Fritts; la concejal demócrata de Memphis, Jerri Green; la empresaria independiente de Columbia, Lauren Pinkston; y el congresista republicano John Rose.
Los candidatos deben recolectar al menos 25 firmas y entregar sus peticiones antes del 10 de marzo. John Rose recogió su documentación la semana pasada en la oficina de la División Electoral en Nashville y dejó claro que no piensa esperar al final del proceso para dar la batalla política.
“Espero que tengamos un debate animado sobre lo que es mejor para Tennessee y sobre nuestras cualificaciones”, dijo Rose en entrevista con The Tennessean. “No deberíamos pedirle a la gente que dé por terminada la contienda cuando aún no ha comenzado”.
La senadora Marsha Blackburn también dio el primer paso a inicios de este mes. En un video difundido en redes sociales, pidió directamente el respaldo de los votantes.
“Ya estamos en marcha. Necesitaremos su firma porque estamos trabajando duro para estar en la boleta electoral”, afirmó Blackburn. “Como gobernadora, trabajaré para que Tennessee sea el líder conservador de Estados Unidos”.
Monty Fritts recogió su petición la semana pasada, llamando a sus seguidores a respaldar su mensaje de “libertad y menos gobierno”. Por su parte, Jerri Green ha recorrido distintas regiones del estado recolectando firmas y posicionando su propuesta.
“Hemos construido un movimiento basado en el sentido común, la compasión y el coraje en cada rincón de Tennessee”, señaló Green en un comunicado. “La gente está cansada del caos y lista para un gobernador que reduzca costos, financie plenamente las escuelas públicas y amplíe el acceso a la atención médica”.
Las encuestas, por ahora, colocan a Blackburn como la favorita entre los republicanos. Un sondeo del Beacon Center realizado a finales del año pasado le otorgó un 58% de apoyo, frente al 9% de Rose y el 5% de Fritts. En un estado sólidamente republicano —donde el presidente Donald Trump ganó por casi 30 puntos porcentuales en 2024—, las primarias republicanas de agosto serán determinantes.
Quien resulte electo heredará un panorama desafiante: un sistema penitenciario bajo investigación del Departamento de Justicia federal, un Departamento de Servicios para Niños que continúa fallando auditorías estatales, jóvenes vulnerables durmiendo en oficinas gubernamentales y un sistema educativo donde solo el 32% de los estudiantes alcanzó competencia académica en 2024. A esto se suman ingresos estancados y nuevos gastos administrativos derivados de programas federales como SNAP, tras recortes del Congreso.
En declaraciones a The Tennessean, Blackburn aseguró que sus prioridades incluyen trabajar con la administración Trump en esfuerzos de deportación masiva, reducir el costo de vida y ampliar los programas de vales escolares privados financiados con fondos públicos.
“Los habitantes de Tennessee quieren un gobernador que trabaje con el presidente Trump, que haga el costo de vida más asequible y que proteja nuestros valores conservadores”, afirmó.
Rose, en cambio, dice estar enfocado en lo que ha escuchado de los votantes durante los últimos diez meses: educación, infraestructura, acceso a la salud, energía y empleo. Subrayó el déficit de 38 mil millones de dólares en proyectos viales sin financiamiento y destacó su experiencia empresarial como un valor añadido.
También lanzó un reto directo a Blackburn para debatir, asegurando que hasta ahora ella se ha negado.
“Creo que cuando los votantes escuchan que alguien no quiere debatir y solo quiere que acepten su trayectoria política de décadas, eso no es lo que la gente de Tennessee quiere”, sentenció.
La carrera apenas comienza, pero el mensaje es claro: Tennessee ya entró en modo electoral.






