Comunidad exige cambios urgentes en la cárcel 201 Poplar tras muertes bajo custodia

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Foto: Captura de pantalla, WREG

Miembros de la comunidad alzaron la voz este fin de semana para exigir que los líderes del Condado de Shelby rindan cuentas por las condiciones dentro de la cárcel 201 Poplar, un lugar que, según denuncian, se ha convertido en sinónimo de hacinamiento, abandono y muerte.

La protesta surge en medio de declaraciones de la Oficina del Sheriff, que asegura estar logrando avances. Pero para quienes están afuera, observando y denunciando, esos avances no son suficientes.

“Algo tiene que cambiar, y no dejaremos de venir hasta que se haga algo radical en esta cárcel”, afirmó Haley Ivey, integrante de una nueva organización comunitaria llamada End the Suffering 201.

Ivey explicó que el grupo está conformado por ciudadanos preocupados que buscan crear conciencia sobre lo que ocurre dentro de 201 Poplar y, sobre todo, exigir responsabilidades al personal y a los líderes del condado.

“No estamos aquí solo para crear conciencia”, dijo. “Estamos aquí para exigir que las instalaciones de 201 Poplar se mejoren considerablemente, para que la gente no esté hacinada”.

Las denuncias no son nuevas. Durante meses se han acumulado reportes de sobrepoblación, falta de personal y serios problemas de infraestructura. A esto se suma un dato alarmante: la división carcelaria de la Oficina del Sheriff del Condado de Shelby investiga ya la decimotercera muerte bajo custodia.

“Cinco personas murieron en los últimos dos meses. Eso es una locura”, señaló Ivey. “Cualquiera con un poco de empatía o reflexión puede ver lo descabellado que es”.

Mientras se esperan los resultados de las autopsias de al menos cuatro reclusos, la Oficina del Sheriff indicó que las muertes conocidas hasta ahora están relacionadas con problemas médicos, sobredosis de drogas y suicidio.

Pese a la gravedad de la situación, las autoridades aseguran que se están tomando medidas. Entre ellas, reducir la población carcelaria, realizar reparaciones urgentes a la infraestructura y contratar más oficiales penitenciarios.

En una declaración reciente, el sheriff Floyd Bonner reconoció la complejidad del problema:
“Muchas de las personas que ingresan a la cárcel ya cargan con el peso de la pobreza, enfermedades crónicas, adicción y una vida con acceso limitado a la atención médica. Estas dificultades no comienzan en la cárcel, sino en los vecindarios que todos compartimos”.