La tormenta invernal que azotó a Mississippi el fin de semana pasado sigue dejando una estela de dolor, frío y desesperación. Este sábado por la noche, el gobernador Tate Reeves confirmó que el número de muertes relacionadas con el clima aumentó a 21, cinco más que las reportadas el viernes.
Las muertes más recientes se registraron en distintos puntos del estado: dos en el condado de Panola, y una en los condados de Benton, Lafayette y Yazoo, según informó la oficina del gobernador. Son cifras que duelen y que reflejan la magnitud de una emergencia que todavía no termina.
“Por favor, sigan pendientes de sus familiares, amigos y vecinos”, pidió el gobernador Reeves, en un mensaje que suena más a súplica que a protocolo, en medio de comunidades golpeadas por días de frío extremo y oscuridad.
Aunque se reportan avances, la situación sigue siendo crítica para miles de familias. Cerca de 61,100 clientes permanecen sin electricidad en todo Mississippi, una mejora frente al pico de más de 180,000, pero insuficiente para quienes llevan días soportando temperaturas bajo cero dentro de sus hogares.
“Mucha gente lleva sin electricidad como cinco días”, dijo Reggie Clayton, residente de Mississippi, en declaraciones a WREG. “Yo no tengo electricidad desde las 6 de la mañana del sábado. Es terrible”.
Durante una conferencia de prensa el viernes, Reeves reconoció que el camino hacia la recuperación es largo, aunque destacó avances importantes en la infraestructura vial.
“El tráfico fluyó durante toda la noche y continúa fluyendo en ambas direcciones en la Interestatal 55, tanto hacia el norte como hacia el sur, así como en la I-22 de este a oeste. Eso no era así hace un día”, explicó el gobernador.
Sin embargo, el peligro no ha pasado. Para este fin de semana se esperan temperaturas extremadamente bajas, con sensaciones térmicas cercanas o por debajo de los 0 grados, lo que podría provocar la rotura de tuberías y nuevos problemas de agua potable. Reeves aseguró que la agencia estatal de manejo de emergencias cuenta con agua adicional disponible.
El gobernador también confirmó la extensión por siete días más del despliegue de la Guardia Nacional de Mississippi. Unos 650 soldados continúan trabajando en múltiples misiones en el norte del estado, entre ellas:
- Apoyo a la población civil y despeje de carreteras en el condado de Tippah
- Operaciones con drones en el condado de Lafayette
- Despeje de carreteras en Alcorn, Panola y Tate
- Suministro de combustible a vehículos municipales en Panola
- Distribución de agua en el condado de Union
A esto se suma el esfuerzo de organizaciones voluntarias como el Ejército de Salvación, la Cruz Roja Americana, Samaritan’s Purse, The Cajun Navy y World Central Kitchen, que están brindando ayuda directa a las comunidades afectadas.
Actualmente, 84 centros de acogida permanecen abiertos en todo el estado, atendiendo a unas 1,200 personas que no tienen un lugar seguro donde pasar el frío.
“Todavía queda mucho trabajo por hacer y les aseguro que no nos detendremos hasta que esté terminado”, afirmó Reeves.
Mientras tanto, Mississippi resiste. Entre carreteras despejadas, casas a oscuras y familias tratando de mantenerse calientes, el estado sigue luchando contra las secuelas de una tormenta que ya dejó una marca profunda.






