La mañana del 27 de abril, la representante estatal de Tennessee, Gabby Salinas, ofreció una conferencia de prensa para abordar un caso que ha tocado fibras sensibles en la comunidad: la liberación del estudiante de secundaria Yasser López Soza, tras pasar dos meses detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Salinas no estuvo sola. A su lado, el abogado del joven, Jay Fearnley, y April Bobo, directora ejecutiva de la Academia de Negocios de Memphis (MBA), dejaron claro que el regreso de Yasser a casa no cierra el caso, apenas abre nuevas interrogantes.
“Esto fue trágico. No sabemos qué vivió allí, pero sabemos que estuvo en condiciones muy duras”, expresó Salinas, marcando el tono de preocupación que rodea el caso.
El origen de la detención sigue sin respuestas claras. Según Fearnley, todo comenzó con una parada de tráfico aparentemente menor.
“De acuerdo con testigos, la policía de Memphis pidió a los cuatro ocupantes salir del vehículo por un supuesto leve olor a marihuana. No se encontraron drogas ni contrabando, y no se emitió ninguna multa”, explicó.
Y entonces, la pregunta que muchos repiten: ¿cómo un joven sin cargos termina en un centro de detención migratoria por dos meses?
El abogado asegura que no es un hecho aislado.
“Tengo conocimiento de otro cliente, de 16 años, estudiante de Kingsbury, que está en un centro juvenil en Virginia por una situación similar, simplemente por ser pasajero en un automóvil”, afirmó.
En la escuela, el impacto fue inmediato. April Bobo lo dijo con claridad.
“Esto ha afectado a MBA y a nuestra comunidad de una manera a la que no estamos acostumbrados”. Y fue más directa: “Para nosotros, Yasser no es un criminal”.
Bobo recordó la vida cotidiana del joven antes de su detención.
“Era un estudiante normal. Asistía a clases, participaba en excursiones, jugaba fútbol. Y de un día para otro, estaba detenido como si fuera un criminal”.
La reacción estudiantil no se hizo esperar. Cerca de 500 alumnos participaron en protestas, algunos viajaron hasta Nashville para presionar a legisladores. Un movimiento que refleja el temor creciente en la comunidad.
“Hay familias que tienen miedo de enviar a sus hijos a la escuela. Eso no es justo”, advirtió Bobo.
En Frayser, donde vive Yasser, la preocupación es constante.
“Nuestras familias viven con miedo. Necesitamos un cambio”, insistió.
Legalmente, el caso sigue abierto. Yasser, de 18 años, permanece en libertad condicional y deberá comparecer ante el tribunal. Fue detenido el 20 de febrero cuando se dirigía a un partido de fútbol. No tiene antecedentes penales.
La jueza federal Sheryl H. Lipman fue contundente:
“La detención de López Soza sin fianza violó su derecho a la libertad… Tiene derecho a ser liberado de inmediato”.
Hoy, Yasser intenta volver a lo básico.
“Me siento bien. Estoy feliz de regresar a la escuela, al fútbol… a lo normal”, dijo.
Pero Memphis no olvida. Porque cuando un estudiante termina detenido sin cargos, la historia deja de ser individual. Se convierte en una preocupación colectiva.






