Por horas, el condado de Wilson estuvo en el centro de una tormenta informativa. Primero, la confirmación. Después, la rectificación. Y al final, la incertidumbre.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) aseguró este martes por la tarde que no ha adquirido ninguna instalación en Lebanon, Tennessee, contradiciendo una declaración emitida apenas horas antes.
“ICE NO ha adquirido ninguna instalación en Lebanon, Tennessee. Dicha declaración se envió sin la debida aprobación y este error ya ha sido corregido”, declaró un portavoz de la agencia en un comunicado posterior.
La aclaración llegó luego de que, el martes por la mañana, otro portavoz confirmara la supuesta adquisición de un centro en el condado de Wilson y anunciara cifras ambiciosas: más de 7,200 empleos, 829.5 millones de dólares al Producto Interno Bruto y 167.8 millones en ingresos fiscales proyectados.
El lunes, mientras circulaban rumores sobre la posible instalación, WSMV contactó a ICE para confirmar la información. La respuesta inicial fue evasiva.
“ICE no confirmará la ubicación de las oficinas, ya que nuestros oficiales enfrentan una campaña coordinada de violencia en su contra, que incluye un aumento del 8000% en las amenazas de muerte y del 1300% en las agresiones”, respondió un portavoz.
Horas después, el martes por la mañana, la narrativa cambió. ICE confirmó la instalación y detalló que no se trataría de almacenes, sino de “centros de detención muy bien estructurados” que cumplirían con estándares federales y pasarían por estudios de impacto comunitario.
El portavoz añadió que la expansión se da en el contexto de nuevos fondos federales, mencionando la llamada “Ley One Big Beautiful”, y sostuvo que el 70% de los arrestos de ICE corresponden a inmigrantes indocumentados acusados o condenados por delitos en Estados Unidos.
“Estos beneficios económicos ni siquiera consideran que eliminar a los delincuentes de las calles hace que las comunidades sean más seguras”, afirmó el funcionario, asegurando que la agencia tiene como objetivo a personas acusadas o condenadas por crímenes graves.
Pero esa confirmación duró poco. La tarde del martes llegó la corrección: no hay compra. No hay instalación. Y la declaración anterior fue emitida “sin la debida autorización”.
El alcalde del condado de Wilson, Randall Hutto, había dicho el lunes que ninguna autoridad federal se había comunicado con funcionarios locales sobre el supuesto centro.
“Nos comunicamos con todos los niveles de gobierno… y no hemos podido confirmar nada en absoluto. Pensamos que los habían confundido con Pensilvania”, declaró Hutto.
La Comisión del Condado de Wilson tiene prevista una reunión este martes a las 7 p.m., mientras persisten preguntas sobre lo ocurrido y sobre la posibilidad de que el tema vuelva a surgir.
Cabe señalar que la Oficina del Sheriff del Condado de Wilson y otras agencias en Tennessee participan en el programa federal 287(g), el cual permite a oficiales estatales y locales realizar funciones específicas de inmigración bajo supervisión de ICE. Sin embargo, este programa no implica la creación de centros de detención.
El episodio ocurre en un momento de fuerte debate nacional sobre políticas migratorias, en medio de protestas y un cierre gubernamental vinculado al financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional.
La secuencia deja una pregunta inevitable: ¿cómo se emite una confirmación oficial sobre una instalación de esta magnitud sin la debida autorización?
En Lebanon, por ahora, no habrá centro de detención. Pero la comunidad ya probó lo que significa estar en el foco de una decisión federal que puede cambiar el rumbo económico, político y social de una región en cuestión de horas.
Y cuando se trata de inmigración, la incertidumbre suele ser la única constante.






