Memphis, Tennessee — El aire que respiramos no se detiene en la línea que divide a Tennessee de Mississippi. Cruza calles, barrios y condados sin pedir permiso. Y precisamente por eso, el representante estatal Justin J. Pearson y líderes comunitarios alzaron la voz este martes contra la solicitud de xAI para operar 41 turbinas de gas en su centro de datos en Southaven, Mississippi.
La preocupación es clara. Y la advertencia también.
Durante una conferencia de prensa, Pearson afirmó que el distrito al que representa en Memphis se verá directamente afectado por las emisiones que producirían las 41 turbinas propuestas. Según explicó, la empresa ya estaría utilizando 27 turbinas de gas sin los permisos correspondientes.
“Es probable que los niveles de contaminación por PM2.5 de la planta propuesta por xAI causen la muerte de entre 1.8 y 2.8 personas al año en nuestra región”, declaró el legislador. “Los costos económicos negativos y los problemas de salud que generará la nueva planta de energía de xAI supondrán una pérdida de entre 30 y 44 millones de dólares anuales debido a muertes prematuras, pérdida de productividad y hospitalizaciones”.
Las cifras no son menores. Y el impacto tampoco.
Pearson señaló que el 63% de las personas expuestas a la contaminación residirán en el condado de Shelby. Las comunidades de Westwood y Whitehaven, en Memphis, serían las más afectadas.
“El aire que compartimos no se preocupa por las fronteras imaginarias entre Misisipi y Memphis. Compartimos el aire y, por lo tanto, compartimos la contaminación dañina que xAI pretende bombear a nuestros pulmones”, expresó Pearson, al tiempo que pidió al Departamento de Calidad Ambiental de Misisipi (MDEQ) retrasar la aprobación del permiso.
El representante también cuestionó la exactitud de los datos incluidos en la solicitud, señalando que el permiso afirma que las 41 turbinas emitirían solo 19.5 toneladas de PM2.5, cifra que considera engañosa.
Ante estas preocupaciones, el Southern Environmental Law Center y la NAACP presentaron un aviso de intención de 60 días para demandar a xAI por presuntas violaciones a la Ley de Aire Limpio. Según indicaron, tras una inspección de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), existen fundamentos para una acción legal. Además, alegan que la empresa ya estaría operando turbinas sin permisos adecuados.
El presidente de la NAACP, Kermit Moore, hizo un llamado a la unidad comunitaria.
“Esto no es un asunto de Westwood y Boxtown. Esto es una comunidad”, afirmó. “Todos sufriremos si seguimos contaminando nuestro aire. Junta de Control del Uso del Suelo, hagan lo correcto”.
Moore advirtió que, si no se atiende el aviso de 60 días, procederán con la demanda.
La audiencia pública sobre el permiso del MDEQ está programada para las 6 p.m. en el campus del Northwest Mississippi Community College.
Mientras tanto, el debate crece. No se trata según los líderes comunitarios de estar en contra de la tecnología. Se trata de cómo y a qué costo se desarrolla.
“La gente no está en contra de la tecnología; promovemos un medio ambiente saludable y comunidades saludables”, dijo Latricea Adams, fundadora de Young, Gifted & Green. “A falta de mejores palabras, es un trabajo sucio”.
Adams subrayó que la oposición trasciende fronteras estatales. “Somos un frente unido. Independientemente de si se encuentra en el condado de DeSoto o en el condado de Shelby, no queremos esta contaminación, ya sea acústica o atmosférica, en nuestras comunidades”.
En enero, la empresa fundada por Elon Musk solicitó formalmente la construcción de las turbinas. Hoy, enfrenta una creciente presión legal y comunitaria.
En Southaven y Memphis, la calidad del aire fluctúa entre moderada y mala. Y cuando el aire ya pesa, cada nueva fuente de emisiones se convierte en una preocupación legítima.
La pregunta que queda en el aire es sencilla, pero profunda: ¿vale el avance tecnológico si el precio se paga con salud?






