La noticia cayó como un balde de agua fría en el condado de Wilson. Sin previo aviso público, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) confirmó la adquisición de un centro en Lebanon, Tennessee a tres horas y 30 minutos de distancia de Memphis, para albergar a inmigrantes detenidos. Será el segundo centro de detención de este tipo en el estado.
El anuncio llegó el viernes, pero con más preguntas que respuestas.
Un portavoz de ICE confirmó la compra en un correo electrónico, aunque no reveló el tamaño de la instalación, su ubicación exacta, el alcance del proyecto ni el costo de adquisición. Lebanon se encuentra a unos 48 kilómetros al este de Nashville, en una zona que hasta ahora no figuraba en el mapa de expansión migratoria federal.
La sorpresa fue evidente.
El alcalde del condado de Wilson, Randall Hutto, aseguró que no tenía información sobre los planes para establecer un centro de detención en su jurisdicción. Incluso solicitó datos de contacto para comunicarse con ICE y obtener detalles. Por su parte, la Oficina del Asesor de Propiedades del condado indicó que no tiene constancia de una compra final registrada.
Tampoco los legisladores estatales que representan la zona estaban enterados. El senador Mark Pody y el representante estatal Clark Boyd afirmaron desconocer los planes federales.
Mientras tanto, ICE sostiene que la nueva instalación formará parte de su red en expansión de “centros de detención bien estructurados que cumplen con nuestros estándares habituales”, según el portavoz.
El precedente más cercano está en Mason, Tennessee. Allí, una prisión federal que permanecía cerrada fue reabierta el otoño pasado como el Centro de Detención del Oeste de Tennessee. Esa instalación, operada por la empresa privada CoreCivic, con sede en Nashville, albergó un promedio diario de 243 hombres sin cargos penales, 31 hombres con cargos penales y una mujer sin cargos, entre su reapertura en otoño de 2025 y el 22 de enero, de acuerdo con datos oficiales de ICE. La mayoría de los detenidos no tenía antecedentes penales.
Las cifras dibujan un panorama complejo. No todos los detenidos enfrentan cargos criminales. Muchos están a la espera de procesos migratorios.
En cuanto al impacto económico, el portavoz federal ofreció proyecciones ambiciosas para Lebanon: “Se espera que el centro y su construcción generen 7,216 empleos en la zona y contribuyan con 829.5 millones de dólares al Producto Interno Bruto. También se proyecta que genere más de 167.8 millones de dólares en ingresos fiscales”.
Además, añadió que estos cálculos no incluyen lo que calificó como un beneficio indirecto: “La eliminación de delincuentes de las calles hace que las comunidades sean más seguras para los negocios y los clientes”. En respaldo a esa afirmación, ICE distribuyó fotografías policiales de inmigrantes acusados de delitos violentos detenidos en Tennessee.
A nivel nacional, el Washington Post informó que ICE planea invertir 38,300 millones de dólares en la adquisición de almacenes para convertirlos en centros de detención a gran escala, capaces de albergar a decenas de miles de personas en espera de deportación o audiencias migratorias. Sin embargo, al ser consultado sobre la posibilidad de reutilizar almacenes en Tennessee, el portavoz respondió tajante: “Estos no serán almacenes”.
La expansión ya está en marcha. Y mientras Washington habla de inversión y seguridad, en Lebanon las autoridades locales todavía buscan respuestas.
Porque cuando una instalación federal de esta magnitud llega a una comunidad, no solo cambian las estadísticas. Cambia la conversación. Cambia el pulso de la ciudad. Y la pregunta queda en el aire: ¿están realmente preparadas las comunidades para lo que viene?






