Nashville, Tennessee. En medio de fuertes cuestionamientos y testimonios que hablan de vidas afectadas, el coronel Matt Perry, jefe de la Patrulla de Carreteras de Tennessee (THP, por sus siglas en inglés), salió en defensa de su agencia durante una audiencia legislativa esta semana. El mensaje fue claro: no existen cuotas de arrestos por conducir bajo los efectos del alcohol, y —según él— no se está actuando fuera de la ley.
La audiencia surgió tras una investigación de WSMV4 Investigates, que reveló un dato inquietante: la Patrulla de Carreteras de Tennessee encabezó la lista estatal con 180 arrestos por DUI a personas que posteriormente resultaron sobrias, de acuerdo con datos de la Oficina de Investigación de Tennessee (TBI).
“Ciertamente no hay cuotas, como han afirmado algunos de estos artículos”, dijo Perry ante los legisladores.
Pero la polémica no nació en los números, sino en los testimonios. Exagentes de la propia THP aseguraron a WSMV que sí existe presión interna para realizar arrestos, incluso cuando no hay fundamentos sólidos.
“Esto es corrupción. Estamos arruinando la vida de las personas. Nos obligan a arruinar la vida de las personas”, denunció la exagente Ashley Smith.
Las declaraciones encendieron alarmas en el Capitolio estatal y en la comunidad, especialmente entre quienes han pasado por arrestos que luego fueron desestimados.
Perry aseguró que la agencia ha revisado los casos de arrestos por DUI en los que los análisis de sangre no detectaron alcohol ni drogas, y sostuvo que no encontraron irregularidades.
“No hemos encontrado ningún caso en el que dijeran: ‘Sí, esta persona probablemente no debería haber sido arrestada’”, afirmó.
Sin embargo, también reconoció que no ha revisado todos los expedientes, por lo que no pudo asegurar que todas las personas arrestadas estuvieran realmente intoxicadas.
El coronel defendió además las limitaciones de los exámenes toxicológicos. Según dijo, las pruebas del laboratorio de la TBI no detectan todas las drogas, por lo que un resultado negativo no equivale necesariamente a sobriedad.
“No son conductores sobrios. Puede que los análisis no hayan detectado nada, pero eso no los convierte en conductores sobrios”, insistió.
Aun así, en todos los casos analizados por WSMV4 Investigates, los cargos por DUI fueron retirados una vez que los exámenes dieron negativo.
Más allá de los tecnicismos, están las personas. Conductores que fueron arrestados, esposados y procesados, solo para ver sus casos desestimados meses después. Uno de ellos es Hunter Lundgren, quien asegura que el daño emocional persiste.
“Constantemente tengo pesadillas, revivo la experiencia”, relató.
Perry dijo entender ese impacto, pero defendió el procedimiento: las pruebas de sobriedad en el lugar son, según él, la base del arresto, y el sistema judicial se encarga de corregir cuando no hay evidencia.
“Entonces el sistema funciona”, afirmó.
Desde WSMV4 Investigates, la respuesta fue directa:
“El problema es que la vida de las personas se está arruinando en el proceso”.
“Lo entiendo, y no quiero que la vida de nadie se arruine porque hayamos cometido un error”, respondió Perry.
El jefe de la THP informó que la agencia está revisando su capacitación, desarrollando un sistema para evaluar cada arresto y consultando con agencias policiales fuera del estado sobre mejores prácticas en las pruebas de sobriedad en el lugar.
Durante la audiencia, el senador republicano Mark Pody, de Lebanon, cuestionó directamente el tema de las supuestas cuotas.
“Me llegaron artículos sobre personas arrestadas por DUI sin pruebas”, dijo el legislador.
La respuesta de Perry fue tajante:
“No hay ninguna presión por parte de la Patrulla de Carreteras”.
El debate sigue abierto. Entre cifras, testimonios y promesas de revisión, queda una pregunta en el aire: ¿es suficiente decir que el sistema funciona cuando el daño ya está hecho?






