MEMPHIS, Tennessee — Este martes, los legisladores de Tennessee regresan al Capitolio estatal en Nashville, y entre los temas más sensibles de la agenda vuelve a aparecer uno que en Memphis genera inquietud, enojo y muchas preguntas: la posible intervención del estado en las Escuelas del Condado de Memphis-Shelby (MSCS).
Para la supermayoría republicana, el tema educativo es una prioridad en esta sesión legislativa. Y dentro de esa prioridad, avanza nuevamente una propuesta que permitiría al estado intervenir —e incluso tomar control— de distritos escolares que, según su criterio, presentan bajo rendimiento académico, problemas financieros o falta de estabilidad en el liderazgo. Memphis-Shelby está claramente en la mira.
Actualmente existen dos versiones del proyecto de ley, una en la Cámara de Representantes y otra en el Senado. Aunque los detalles varían, ambas ampliarían la autoridad del estado para actuar en distritos considerados “fallidos”, mediante juntas de supervisión, líderes designados desde Nashville u otros mecanismos de intervención.
Los defensores de la medida sostienen que el estado debe actuar cuando los estudiantes no están recibiendo una educación adecuada. Argumentan que los resultados académicos, la administración del dinero y la gobernanza del sistema escolar justifican una acción directa.
Pero desde Memphis, la respuesta ha sido contundente.
“Esta es una idea terrible”, afirmó el representante estatal John Ray Clemmons, presidente del Caucus Demócrata de la Cámara de Representantes de Tennessee. “No es necesario que el estado se inmiscuya en las escuelas del condado de Memphis-Shelby. Los gobiernos locales deben administrar sus propios sistemas escolares”.
Clemmons recuerda un precedente que todavía pesa en la memoria de muchas familias: el Distrito Escolar de Logro, conocido como el Achievement School District (ASD). Creado hace más de una década con la promesa de transformar las escuelas con peor desempeño, el experimento incluyó varios planteles en Memphis. Los resultados, sin embargo, fueron decepcionantes. Los datos estatales y evaluaciones externas mostraron mejoras mínimas, y con el tiempo varias escuelas regresaron al control local.
“Hemos visto los efectos negativos de esto con el ASD”, señaló Clemmons. “El estado interviene, toma control, y no funciona. No mejora los resultados educativos”.
La sola posibilidad de una nueva intervención ha encendido alarmas entre educadores, padres y líderes comunitarios en Memphis, quienes temen que nuevamente se tomen decisiones desde Nashville sin escuchar a la comunidad directamente afectada.
Clemmons fue aún más directo al criticar a la administración estatal. “Por muy desconectados de la realidad que estén el gobernador Bill Lee y esta supermayoría republicana”, dijo, “no queremos que se inmiscuyan en los asuntos de Memphis”.
Para los demócratas, el distrito escolar más grande de Tennessee necesita estabilidad, continuidad y liderazgo local, no lo que consideran una supervisión punitiva desde el estado. Subrayan que las autoridades escolares elegidas localmente son quienes mejor entienden los desafíos de un distrito que atiende a una población mayoritariamente de bajos recursos.
“Necesitamos control local total”, insistió Clemmons. “La junta escolar que elegimos debe trabajar con el superintendente para mejorar los resultados de cada niño en Memphis”.
El debate, advierte, va más allá de la educación.
“Esto es parte vital de la economía del estado”, afirmó. “Memphis tiene un enorme potencial. Nuestros niños pueden lograr grandes cosas si la ciudad mantiene el control sobre la dirección de su sistema escolar”.
Con los legisladores de vuelta en Nashville, se anticipa que el debate se intensifique en comités y en ambas cámaras. Aunque aún no hay votaciones finales programadas, cualquier avance en estos proyectos de ley provocará reacciones fuertes en Memphis, donde las familias siguen de cerca lo que podría convertirse en una de las decisiones más determinantes para el futuro de la educación pública en la ciudad… y en todo Tennessee.





